Córdoba queda en silencio en la ruta

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Si buscas una escapada breve desde el centro de Córdoba, la subida a Las Ermitas ofrece ahora un motivo extra: las lluvias recientes han revivido la sierra y han dejado los senderos más verdes y floridos de lo habitual. Más que un simple mirador, la ruta combina patrimonio religioso, un paisaje con mucha historia geológica y tramos de auténtica naturaleza mediterránea.

En lo alto del cerro se alza la emblemática escultura del Sagrado Corazón, pieza con más de un siglo de historia que ha sufrido varios daños por impactos eléctricos y fue reconstruida en la segunda mitad del siglo XX. Su presencia, visible desde la ciudad, funciona como referencia para quienes inician la ascensión y aporta una dimensión simbólica al recorrido.

El entorno está protegido: el montículo donde se ubica la ruta es un Yacimiento de Interés Científico debido a la abundancia de fósiles del Cámbrico. Bajo las botas aparecen lajas de piedra que hablan de procesos geológicos iniciados hace cientos de millones de años; por encima, conviven encinas centenarias, algarrobos y acebuches que sostienen una fauna variada.

Rutas y alternativas para subir

No existe una única forma de alcanzar el complejo; hay opciones para cada nivel y plan. La opción más directa es la conocida Cuesta del Reventón, un ascenso corto pero sostenido que salva buena parte del desnivel en apenas unos kilómetros y regala vistas amplias del valle del Guadalquivir.

Quienes prefieran una caminata más larga y con tramos más agrestes pueden comenzar en el Parque del Patriarca (sendero señalizado SL‑A 93) y tomar la llamada Senda de las Víboras: un itinerario más pedregoso de alrededor de diez kilómetros que supera unos 300 metros de desnivel y ofrece una experiencia más inmersiva en la sierra.

  • Cuesta del Reventón: aprox. 3 km; desnivel principal desde 307 m hasta 466 m; trazado directo y exigente por tramos.
  • Senda de las Víboras: recorrido de unos 10 km; aprox. 300 m de desnivel; más técnico y silencioso.
  • Camino de los Pobres: atajo y salida alternativa que pasa por la fuente de Las Ermitas y desemboca en la escalera de madera.

Qué ver en el camino

El trayecto cambia constantemente: la suciedad húmeda tras la lluvia da paso a bancales de piedra y a tramos donde aparecen canales y pequeñas construcciones que recogen el agua de escorrentía. Es habitual encontrar manantiales donde refrescarse; esos detalles cotidianos construyen la memoria del paseo.

La fauna también está presente: aves como alcaudones o herrerillos se escuchan entre las copas, y mariposas animan los claros. En primavera la diversidad floral se intensifica, con favores visibles en retamas, margaritas y otras especies que bordean la senda.

Un punto de reposo obligado es el Mirador de Antonio López, un mirador con placa conmemorativa que abre el paisaje hacia la ciudad y ofrece una pausa para contemplar Córdoba, la campiña y, en días claros, las sierras lejanas con Sierra Nevada en el horizonte.

El último tramo y el conjunto monumental

Al acercarse al complejo, la carretera y una escalinata marcan el final del esfuerzo. Los últimos 500 metros se recorren flanqueados por las cruces del Vía Crucis, que conducen hasta la Ermita de Belén. El conjunto de Las Ermitas, fundado a finales del siglo XVII y declarado Bien de Interés Cultural, integra trece ermitas y la iglesia principal; desde 1957 sigue teniendo presencia religiosa por parte de los Carmelitas Descalzos.

La sensación al llegar es la de un espacio que invita al sosiego: el lugar conserva el aire de retiro y hospitalidad que atrajo a penitentes y visitantes siglos atrás, y hoy sigue ofreciendo miradores y rincones para quedarse en silencio.

Datos prácticos

  • Acceso: es posible aparcar cerca de la Ermita; también partir desde el Parque del Patriarca para rutas más largas.
  • Horario de visitas: Las Ermitas abre al público de miércoles a domingo por la mañana (10:00–13:30) y viernes, sábados, domingos y festivos también por la tarde (16:30–18:30). Cerrado lunes y martes.
  • Recomendado: evitar las horas de máximo calor en verano; la primavera y el otoño son ideales para flora y temperatura.
  • Idoneidad: familias y senderistas habituados; la Cuesta del Reventón exige cierto esfuerzo; la Senda de las Víboras requiere calzado adecuado.

Tras la bajada, la ciudad vuelve a aparecer a la vista con otra luz: el paisaje ganado en altura suele transformar la percepción del ruido urbano y deja en el caminante una sensación de ligereza. Para quien busca un plan corto y con varios registros —historia, naturaleza y panorámicas—, la ruta a Las Ermitas sigue siendo una opción difícil de igualar a poca distancia de Córdoba.

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