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El estreno reciente en Madrid de Mauricio Sotelo presentó una obra ambiciosa que combina tradición sinfónica y lenguaje contemporáneo, y se escuchó junto a la Primera Sinfonía de Mahler. Ese emparejamiento hace relevante la cita: no solo es una nueva composición, sino también una propuesta programática que interpela al público y al repertorio habitual de las orquestas españolas.
La pieza, titulada La Laguna de los Pájaros, ocupa cerca de media hora y despliega una plantilla amplia: coro de niños, coro mixto, órgano, solista de trompa y gran orquesta. La partitura recurre a pasajes de gran claridad sonora y a momentos densos de carácter pictográfico, donde la naturaleza funciona como eje expresivo.
Características y ecos
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Sotelo traza un paisaje sonoro con referencias evidentes al mundo de los lied y a la tradición mahleriana, pero desde una voz personal. En la partitura aparecen efectos tímbricos que buscan sugerir luz, frío y movimiento: campanas, flautín y voces infantiles imprimen capas luminosas; la trompa solista introduce un discurso que alterna alturas convencionales y microtonos.
El uso de motivos aviares —desde llamadas cortas que remiten a cantos de pájaros hasta frases más prolongadas— crea un hilo temático que reaparece a lo largo de los movimientos, articulando la obra como una especie de crónica montañesa en sonido.
| Elemento | Detalle |
|---|---|
| Compositor | Mauricio Sotelo |
| Obra | La Laguna de los Pájaros |
| Duración aproximada | ~30 minutos |
| Plantilla | Gran orquesta, coro mixto, coro infantil, órgano, trompa solista |
| Dirección | Alondra de la Parra |
| Trompa solista | Stephan Dohr |
| Orquesta | ORCAM |
Lo más destacado de la interpretación
La batuta de Alondra de la Parra ofreció una lectura clara de la obra nueva y coordinó el programa, que emparejó la creación contemporánea con una lectura de Mahler. La dirección fue particularmente certera en los pasajes que demandaban transparencia tímbrica y equilibrio entre coros y orquesta.
- El solista de trompa tuvo que integrar microtonalidades y líneas convencionales en un solo discurso: lo resolvió con presencia y volumen dramático.
- Las secciones de danza de uno de los movimientos afloraron con articulación y sentido rítmico, contribuyendo a la variedad formal del concierto.
- En el tercer movimiento, los solistas de la ORCAM —particularmente el contrabajo y la oboe— sobresalieron por su musicalidad y precisión.
Sin embargo, el conjunto no quedó exento de matices de balance: en los movimientos extremos se echó en falta una mayor acumulación de tensión sinfónica que hubiera potenciado el contraste con los momentos más líricos. Aun así, la cohesión entre los diversos planos sonoros resultó reveladora de las posibilidades expresivas de la pieza.
Por qué importa
Este estreno es relevante para la vida cultural de Madrid y para el tejido orquestal español porque plantea una apuesta por obras contemporáneas de envergadura y por programación que dialoga con el canon. Además, la inclusión de coros infantiles y recursos tímbricos amplía el espectro auditivo y abre vías pedagógicas para nuevas audiencias.
La recepción de la obra sugiere que los compositores españoles siguen explorando cómo incorporar herencias europeas sin renunciar a una identidad propia, y que las orquestas regionales están dispuestas a asumir riesgos programáticos que puedan redefinir su perfil artístico en los próximos años.












