Tour de los Alpes ve la punta de velocidad de Tom Pidcock ante un gran Bernal

La tercera etapa del Tour de los Alpes confirmó que la carrera entra en un tramo decisivo: las montañas volvieron a marcar el pulso y dejaron una victoria que devuelve a la élite a Tom Pidcock, además de consecuencias directas para la general a pocos días del Stelvio. Lo ocurrido hoy en Latsch cambia el mapa de fuerzas y deja señales claras sobre quién llega en mejor forma a las grandes escaladas.

Tras la jornada anterior en la que Giulio Pellizzari emergió como uno de los nombres a seguir en Val Martello, la ruta de hoy era una llamada a la criba: casi 3.600 metros de desnivel con dos puertos largos y sostenidos —el Passo Castrin y Andalo— diseñados para abrir diferencias.

El inicio, sin embargo, estuvo marcado por un sobresalto. Una caída masiva que involucró a cerca de 30 corredores forzó la neutralización de la carrera y provocó abandonos entre los que figuran jóvenes promesas como Lorenzo Finn, además de Victor Langelotti y Felix Engelhardt. El accidente condicionó el ritmo y la estrategia de muchos equipos desde primeras horas.

Jornada de alta montaña

En la subida al Passo Castrin se multiplicaron los intentos de fuga, aunque el grupo principal estaba atento y no permitió sorpresas. Las rampas del Hofmahdjoch, con su esfuerzo sostenido en altura, hicieron estragos: a más de 1.600 metros solo resistían unas 60 unidades del pelotón.

Después del peor tramo llegó la iniciativa en el descenso —y en el llano posterior— cuando Sam Oomen y Darren Rafferty lograron abrirse del grupo y sostener una ventaja que llegó a rondar los dos minutos. Su escapada puso en jaque a los equipos que trabajan para controlar la carrera.

Con más de 60 kilómetros por delante y la diferencia todavía escasa, varios movimientos fallaron. Christopher Juul-Jensen lo intentó para enlazar con los fugados, pero su ataque no fructificó y dejó la responsabilidad de la caza en manos de los conjuntos con intereses en la victoria de etapa.

Finalmente, la organización del pelotón recayó sobre Pinarello Q36.5 y Red Bull–BORA, que impusieron un ritmo sostenido para reducir la renta de la escapada. El trabajo colectivo del equipo suizo fue metódico y preciso: colocación, relevo y control táctico que dejaron la carrera lista para el desenlace.

En la aproximación a Andalo, ya con los fugados neutralizados, emergió la figura de Tom Pidcock, autor de un ataque definitivo que confirmó su recuperación tras el accidente en la Volta a Catalunya. Pidcock cruzó la meta en primer lugar por delante de Dati y Egan Bernal, sumando una victoria que refuerza su candidatura en este tipo de etapas.

  • Puertos clave: Passo Castrin (22,4 km al 5,7%) y Andalo (14,4 km al 5,1%).
  • Desnivel total: alrededor de 3.600 metros en la etapa.
  • Incidentes: caída masiva al inicio; abandonos de Lorenzo Finn, Victor Langelotti y Felix Engelhardt.
  • Fuga notable: Sam Oomen y Darren Rafferty, neutralizados a menos de 5 km de meta.
  • Control del pelotón: Pinarello Q36.5 y Red Bull–BORA llevaron la iniciativa en la caza.
  • Podio de la etapa: Tom Pidcock, Dati, Egan Bernal.

¿Qué implica esto para lo que viene? La victoria de Pidcock le devuelve confianza y a los equipos rivales una referencia clara: hay contendientes que llegan en ritmo óptimo antes de afrontar ascensos decisivos como el Stelvio. Además, los abandonos por la caída alteran la dinámica de plantillas y obligarán a replantear tácticas en las jornadas siguientes.

En resumen, la etapa de hoy combinó tensión, selecciones en altura y una remontada final bien orquestada por un equipo que supo leer la carrera. Queda camino por delante, pero la montaña ya está marcando cuáles serán las historias a seguir en las próximas jornadas del Tour de los Alpes.

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