Sus objetos abren una grieta en la realidad, dice Chema Madoz

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Chema Madoz afronta un periodo de actividad intensa: la Galería Elvira González presentará esta semana su nuevo conjunto de imágenes de 2024–2025 y, en los próximos meses, el artista llevará sus piezas físicas y fotográficas a Murcia y a una muestra mayor en octubre en el Canal de Isabel II. La concentración de proyectos convierte este calendario en una oportunidad para reencontrarse con un autor que sigue recruzando lo cotidiano y la imaginación.

La relevancia inmediata es clara: en un momento en que las imágenes compiten por la atención, la obra de Madoz propone una pausa para mirar de otra manera. Sus fotografías —fotografías de objetos reales transformados por la composición y el sentido— invitan al público a reinterpretar lo aparentemente obvio.

Una temporada que marca ritmo

La próxima apertura en la Galería Elvira González reúne piezas inéditas realizadas entre 2024 y 2025; muchas de ellas aún no han sido mostradas al público. Después llegará una exposición en la Sala Verónicas de Murcia donde, por primera vez en su trayectoria reciente, se verán los objetos junto a sus fotografías. El calendario se completará en octubre con un montaje amplio en el Canal de Isabel II.

  • Galería Elvira González: nueva serie 2024–2025, primera presentación pública (apertura esta semana).
  • Sala Verónicas (Murcia): exhibición que confronta objetos y fotografías, mostrando el proceso material detrás de las imágenes.
  • Canal de Isabel II (octubre): muestra mayor que reunirá obra fotográfica y piezas conservadas por el autor.

Del objeto a la imagen: un recorrido que se expande

Desde los años noventa Madoz ha trabajado con objetos cotidianos, pero su práctica no ha sido estática. Ha incorporado maquetas, animales disecados y dibujos, ampliando el vocabulario visual al que recurre. Según explica, eso ha permitido que su mirada se haga más amplia sin perder continuidad con su obra temprana.

En las nuevas imágenes se percibe una atmósfera distinta: no se trata solo de un cambio técnico o de tema, sino de un desplazamiento en el enfoque, un interés por explorar relaciones inesperadas entre elementos que, al ponerse en diálogo, generan sentido propio.

Un método de ensayo y riesgo

El proceso creativo, describe el autor, es de ensayo y error. Trabaja con posibilidades latentes en los objetos y acepta el fracaso como parte inevitable: muchas piezas no llegan a resolverse y quedan fuera del archivo. Cuando una composición funciona, el resultado parece sencillo, pero ha requerido un esfuerzo de ajuste y selección.

La operación central es la transformación por yuxtaposición. Un cierre metálico puede dejar de ser un cierre para convertirse, dentro de la imagen, en la barrera de una historia; un abrigo deja de ser prenda y adquiere otro papel. Esas alteraciones mínimas son las que permiten que la fotografía abra nuevas lecturas.

Qué encuentran los espectadores

Las fotografías de Madoz suelen provocar una doble reacción: sorpresa e invitación a la interpretación. Al romper con una lectura literal, las imágenes permiten lecturas personales y múltiples. Eso, en la práctica, convierte la contemplación en un acto participativo: el espectador completa la historia que la imagen sugiere.

Para el público general, la muestra ofrece además una experiencia concreta: ver los objetos originales junto a sus imágenes permite entender el proceso creativo y la materialidad de su trabajo, algo raro en el terreno de la fotografía conceptual.

Aspectos clave para visitantes y coleccionistas:

  • Acceso a series inéditas de Madoz que muestran su producción más reciente.
  • Posibilidad de comparar objeto y fotografía en Murcia, una lectura directa del taller al museo.
  • Una gran exposición en octubre que promete contextualizar su obra en un formato más amplio.

Una mirada necesaria hoy

En tiempos de consumo rápido de imágenes, la obra de Madoz reclama atención pausada y ofrece una forma distinta de volver sobre lo conocido. Su trabajo no busca el artificio por sí mismo: sirve como recordatorio de que lo cotidiano contiene posibilidades plásticas y poéticas si se lo examina con detenimiento.

Además, la decisión del artista de conservar los objetos que fotografía —antes eran solo registro, ahora son piezas— añade una dimensión museística a su laboratorio creativo. Ver esas piezas en sala permite comprender mejor la progresión de una obra que sigue en evolución.

Quien visite las próximas muestras encontrará, más que trucos visuales, una invitación a redescubrir lo que nos rodea. Eso es lo que convierte estos estrenos en un acontecimiento relevante para la agenda cultural de la temporada.

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