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En el corazón de Madrid, una exposición reciente propone una mirada íntima y luminosa al imaginario de la autora y diseñadora Sandra Rojo Picón. Abierta hasta el 12 de junio en la capital, la muestra combina referencias cinematográficas, moda y una paleta que busca traer calor a espacios sobrios.
Una entrada que marca el tono
Al cruzar la puerta de la galería se percibe enseguida una atmósfera de delicadeza y pulcritud: cuadros que fragmentan el cuerpo —especialmente piernas con zapatos trabajados— conviven con escenas que invitan a imaginar una terraza soleada o un rincón doméstico transformado por la luz.
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Los detalles de los atuendos son parte de la puesta en escena: pantalones de cuadros en tonos suaves, calcetines llamativos y calzado impecable generan una combinación entre lo chic y lo lúdico. Aunque algunos visitantes percibieron ecos de clásicos del cine de época, la artista apunta a otra fuente: atribuye la inspiración principal a la película “Grandes Esperanzas” de Alfonso Cuarón, cuya huella se reconoce en el tratamiento del color y la composición.
Reacciones en la inauguración
Entre los asistentes hubo comentarios que revelaban cómo las obras funcionan fuera del entorno de la galería. Un coleccionista describió cómo una pintura con agua azul, una escalera de piscina y un suelo ajedrezado encajaría en la entrada de su casa del norte de España, donde la luz suele faltar. La descripción del visitante fue tan precisa que, por un momento, la sala pareció proyectar esa casona gris bañada por un rayo de sol ficticio.
La observación ilustra un efecto buscado por la exposición: piezas que no solo se ven, sino que proponen un lugar para ser habitadas mentalmente por el público.
La pieza central: ternura matérizada
Al fondo del salón destaca una escultura que descoloca por su sencillez: una niña de espaldas subida a un pequeño podio que recuerda a una casilla de tablero. El peinado con lazo y la postura inocente refuerzan una lectura infantil y nostálgica.
Sandra admite con naturalidad que no se considera escultora; el objeto fue realizado siguiendo su diseño. “Estoy orgullosa del resultado: se siente muy mío”, explicó durante la inauguración, subrayando cómo la pieza sintetiza el tono íntimo de la exposición.
Formación y lenguaje visual
Nacida en 1985 y formada en Londres, Sandra Rojo Picón trae al lienzo su pasado en el mundo de la moda: una mirada analítica sobre vestuario y carácter que traslada a la pintura. Sus composiciones combinan ironía, gusto estético y una sensibilidad hacia lo efímero, especialmente visible en sus estudios de flores y en sus cielos madrileños.
La artista ha definido su propuesta como Pop Onírico, un sello que sintetiza la mezcla de color, humor y un ligero extrañamiento íntimo que atraviesa la muestra.
| Concepto | Detalle |
|---|---|
| Artista | Sandra Rojo Picón (nacida en 1985) |
| Exposición | Selección de pinturas y una escultura central |
| Inauguración | 7 de mayo, 19:00–21:00 |
| Fechas | Hasta el 12 de junio |
| Lugar | Galería Villazán, Calle Campoamor 11, Madrid |
| Visitas | Consultar con la galería para horarios |
- Motivos recurrentes: piernas fragmentadas, zapatos detallados y piscinas con suelos ajedrezados.
- Contraste entre la elegancia del vestuario y la ternura de la escultura infantil.
- Presencia del cine y la moda como fuentes visuales constantes.
Para el público interesado en la escena artística madrileña, la exposición ofrece una propuesta accesible que dialoga con la decoración doméstica y la memoria afectiva: obras que funcionan tanto en una pared de galería como en la entrada de una casa con cielo nublado.
La muestra, por su factura y su punto de contacto con temas contemporáneos —moda, cine, nostalgia—, constituye una visita recomendada para quienes buscan arte que mezcle estética cuidada con una carga emocional reconocible.












