El café sube algo la tensión pero mejora pronóstico cardiovascular, dice José Abellán, cardiólogo

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En el contexto actual de aumento de enfermedades cardiovasculares, un cardiólogo señala que tomar café con moderación puede ser compatible con el control de la presión arterial siempre que forme parte de un estilo de vida saludable. La observación surge tras la publicación de su último libro y una entrevista reciente en la prensa regional, y ofrece matices útiles para quienes se preocupan por la hipertensión.

Qué aporta el especialista

José Abellán Huertas, cardiólogo del Hospital Santa Lucía en Murcia y autor del libro «Controlando mi hipertensión día a día», subraya que la genética explica solo una fracción del riesgo cardiovascular: los hábitos cotidianos pesan mucho más. En su perspectiva divulgativa, la hipertensión es un indicador de arterias que no funcionan bien y requiere cambios sostenidos, no solo medicación puntual.

Respecto al café, Abellán explica que su consumo puede provocar aumentos modestos y transitorios de la tensión arterial, pero que esos picos suelen desaparecer en poco tiempo. En series observacionales, quienes consumen café de manera moderada muestran, en promedio, un perfil cardiovascular igual o ligeramente mejor que los no consumidores; sin embargo, el especialista advierte que la relación no implica causalidad y depende del conjunto de hábitos.

La recomendación práctica del cardiólogo es sencilla: en ausencia de síntomas adversos, el consumo responsable de café —aproximadamente hasta tres tazas diarias— no está contraindicado para la mayoría de las personas con hipertensión. Si al tomarlo la persona nota un incremento notable de la presión, mareos o dolor de cabeza, lo más prudente es interrumpir su consumo y consultar con su médico.

Factores que importan más que el café

Abellán insiste en que el efecto del café debe evaluarse dentro de un estilo de vida global. Entre los hábitos que realmente influyen en la presión arterial destaca:

  • Dieta equilibrada: reducir ultraprocesados y, sobre todo, alimentos con alto contenido en sal añadida.
  • Actividad física regular: ejercicio adaptado a la edad y condiciones de cada persona, distribuido a lo largo de la semana.
  • Descanso y manejo del estrés: dormir bien y reducir cargas psicológicas tiene impacto directo sobre la tensión.
  • Prevención desde la infancia: inculcar hábitos saludables temprano reduce el riesgo futuro.

Estos elementos, dice el cardiólogo, juegan un papel mucho más determinante que la presencia puntual de una bebida estimulante en la dieta.

Cómo aplicar esta orientación en la vida diaria

Para quienes quieran seguir un criterio práctico, conviene tener en cuenta lo siguiente:

  • Limitar el consumo a niveles moderados (aprox. 2–3 tazas al día), vigilando la respuesta individual.
  • Evitar añadir demasiada sal o acompañar el café con alimentos ultraprocesados que elevan el riesgo cardiovascular.
  • Medir la presión de forma periódica y anotar si hay variaciones relacionadas con el consumo de café.
  • Consultar con el cardiólogo o el médico de cabecera si existen dudas, síntomas o tratamientos farmacológicos simultáneos.

En resumen, el mensaje del experto es equilibrado: el café no es automáticamente perjudicial para la tensión arterial cuando se consume con moderación y en el marco de una vida sana, pero su impacto real depende del conjunto de factores conductuales y del perfil individual de cada paciente.

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