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La Comunidad de Madrid ha alertado sobre un repunte de garrapatas con la subida de temperaturas, un riesgo que afecta tanto a las personas como a los animales domésticos. Esta advertencia obliga a propietarios de mascotas y excursionistas a extremar medidas básicas de protección y a vigilarlas tras cada salida al aire libre.
El incremento en la actividad de estos arácnidos coincide con semanas más cálidas y con mayor afluencia a espacios verdes, lo que eleva la probabilidad de contacto en parques periurbanos y vías rurales.
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Un mayor número de garrapatas no solo aumenta las molestias: también eleva la posibilidad de transmisión de enfermedades que pueden afectar a los perros y, en menor medida, a las personas. Para quienes conviven con mascotas, el coste de una infección (veterinaria y emocional) y el tiempo de recuperación son razones suficientes para cambiar hábitos sencillos de prevención.
¿Dónde aparecen con más frecuencia?
Las garrapatas prosperan en zonas con vegetación densa: bordes de senderos, matorrales, pastizales y hierba alta. No es raro encontrarlas en parques periurbanos o en parcelas con arbustos; por eso, salir al campo sin tomar precauciones aumenta el riesgo.
Enfermedades a tener en cuenta
Al picar, algunas garrapatas pueden transmitir agentes infecciosos. Entre las dolencias de mayor relevancia se encuentran:
- Enfermedad de Lyme (borreliosis).
- Rickettsiosis.
- Anaplasmosis y otras infecciones bacterianas.
- Fiebres de origen vírico o hemorrágico en contextos específicos.
Los síntomas suelen aparecer días o semanas después de la exposición: fiebre, cansancio persistente, eritema en la piel o dolor articular. Ante cualquier signo inusual tras una picadura, conviene consultar con un profesional sanitario o veterinario.
Recomendaciones prácticas para reducir el riesgo
Las medidas preventivas combinadas son las más efectivas. A continuación, una lista clara de acciones a adoptar antes, durante y después de las salidas al exterior:
- Usar ropa que cubra brazos y piernas; prendas de colores claros facilitan la detección de parásitos.
- Preferir calzado cerrado y meter los bajos del pantalón dentro de los calcetines.
- Caminar por el centro de los senderos y evitar el contacto directo con arbustos y hierba alta.
- Aplicar productos repelentes indicados para humanos y, en el caso de mascotas, tratamientos antiparasitarios recomendados por el veterinario.
- Revisar el cuerpo, el cabello y la ropa al volver a casa; comprobar especialmente axilas, ingles y cuero cabelludo.
- Lavar la ropa usada en agua caliente o dejarla en una bolsa cerrada hasta su lavado.
Qué hacer si encuentras una garrapata
La actuación rápida y adecuada reduce el riesgo de infección. Siga estos pasos si localiza un parásito adherido a la piel:
- Retirar la garrapata con pinzas finas o herramientas específicas, sujetándola lo más cerca posible de la piel y tirando hacia arriba con un movimiento firme y continuo.
- No aplicar alcohol, aceite, vaselina ni intentar quemarla: estas maniobras pueden provocar la expulsión de agentes infecciosos.
- Desinfectar la zona con agua y jabón o un antiséptico después de la extracción.
- Conservar el ejemplar en un recipiente cerrado —si es posible— para facilitar su identificación si aparecen síntomas.
- Si no se logra extraerla por completo o si surgen signos de infección, acudir a un centro de salud o a un veterinario.
Cuidados específicos para las mascotas
Los perros suelen ser los anfitriones más frecuentes de garrapatas en entornos urbanos y rurales. Además de las revisiones tras las paseos, conviene:
– Consultar con el veterinario sobre el antiparasitario más adecuado (pipetas, collares, comprimidos) y su calendario de aplicación. La eficacia varía según el producto y la especie de garrapata.
– Revisar zonas difíciles de ver: detrás de las orejas, alrededor del cuello y entre los dedos.
Qué vigilar en los días posteriores
Tras una picadura, mantener una vigilancia activa durante al menos dos semanas. Preste atención a:
- Fiebre persistente o escalofríos.
- Enrojecimiento que aumenta de tamaño o la aparición de un anillo alrededor de la picadura.
- Dolores musculares, de cabeza o signos de malestar general en personas o cambios en el comportamiento o apetito de la mascota.
La combinación de prevención, revisión y respuesta rápida reduce significativamente la probabilidad de complicaciones. Con la temporada cálida avanzando, adoptar estas prácticas debe ser parte de la rutina de quienes pasan tiempo al aire libre con sus animales.












