El mayor robo jamás contado llega a Sevilla con Berlín

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La nueva entrega centrada en Berlín convierte a Sevilla en su escenario principal: la serie sitúa buena parte del atraco en calles, puentes y plazas de la ciudad, lo que la pone en el mapa cultural y turístico en el momento de su estreno. Para seguidores y viajeros, la producción ofrece un recorrido visual por rincones reconocibles que ahora aparecen en pantalla con un papel narrativo, no solo decorativo.

El argumento arranca con un encargo insólito: un noble solicita a Berlín y a Damián la sustracción de La dama del armiño, atribuida a Leonardo da Vinci, y buena parte de la acción se desarrolla en localizaciones reales. Aunque el rodaje también pasó por Jerez, San Sebastián, Peñíscola y Madrid, es Sevilla la ciudad que asume el protagonismo y aporta el sello estético de la serie.

Según Abdón Alcañiz, diseñador de producción y director de arte, la producción quiso aprovechar la diversidad arquitectónica de la ciudad para construir una atmósfera propia: el río y sus márgenes sirven como columna vertebral de la narración y funcionan como punto de referencia para el espectador.

Atracos en torno al río

La apertura de la serie sitúa a los protagonistas desembarcando desde el agua, una entrada filmada en el Guadalquivir que marca el tono. Espacios ribereños —desde el Muelle de la Sal hasta la emblemática Torre del Oro— aparecen en varios capítulos y ayudan a conectar la acción con la geografía urbana histórica.

Además de los escenarios más turísticos, el rodaje se interna en zonas de carácter industrial, como el Muelle Batán Norte, donde se rodaron secuencias nocturnas que refuerzan la idea de una Sevilla de contrastes.

Los puentes como escenario recurrente

El puente de hierro conocido popularmente como Puente de Triana (Puente de Isabel II) es uno de los elementos visuales más recurrentes: aparece desde la presentación del primer episodio y vuelve a jugar un papel decisivo en el desenlace. Otros pasos sobre el río —el Puente de San Telmo y el Puente de las Delicias— también forman parte de la cartografía de la serie.

  • Puente de Triana (Isabel II): presencia continua; clave en el episodio 8.
  • Muelle de la Sal y Torre del Oro: escenas río arriba que fijan el lugar.
  • Muelle Batán Norte: localización de secuencias nocturnas y ambientes industriales.

Calles, palacios y rincones

La narración abandona el agua y se adentra en el trazado urbano: desde el Paseo de Nuestra Señora de la O hasta el Callejón de la Inquisición, la serie utiliza pasajes estrechos y patios para construir suspense y poner en valor el entramado histórico de la ciudad.

Un ejemplo emblemático es el conocido Callejón del Beso, citado textualmente en la trama. Los decorados aprovechan la arquitectura existente; en palabras del equipo de arte, bastan pequeños añadidos para que los espacios “hablen” por sí mismos.

También aparecen algunos de los espacios exteriores más fotografiados de Sevilla: el Patio de Banderas sirve como escenario del primer encuentro entre personajes, mientras que la Plaza de España y el Parque de María Luisa figuran en secuencias oníricas y de paso. El Hotel Alfonso XIII asoma en esos instantes de recuerdo y romance.

  • Patio de Banderas: escena inicial entre Candela y Berlín.
  • Plaza de España y Parque de María Luisa: ambientes de ensueño en el episodio 3.
  • Plaza de la Encarnación: aparece en planos aéreos desde el primer episodio.
  • Palacio del Marqués de la Motilla (Palacio del Duque): uno de los interiores más llamativos de la producción, con un aire neogótico poco frecuente en otros palacios sevillanos.

La elección del Palacio del Marqués de la Motilla, transformado en el Palacio del Duque, ilustra el interés del equipo por fachadas y torres que aporten “cuerpo visual” al relato, una decisión de dirección de arte que busca distanciarse de los lugares habituales.

Qué implica para la ciudad

La visibilidad internacional que ofrece la serie tiene efectos concretos: además de la repercusión mediática del estreno —incluido un evento especial de Netflix con artistas invitados—, la presencia continuada de Sevilla en una ficción de alcance global suele traducirse en un aumento del interés turístico y en oportunidades para profesionales locales del sector audiovisual.

Para los seguidores de la franquicia y para quienes visitan la ciudad, la serie propone un itinerario audiovisual: lugares reconocibles que ahora forman parte del mapa emocional de la ficción.

Si te interesa localizar las escenas en el mapa, aquí tienes un resumen rápido de las principales localizaciones sevillanas aparecidas en la producción:

  • Guadalquivir — entrada por barco y escenas fluviales (capítulos 1 y 4).
  • Puente de Triana — apariciones recurrentes y desenlace (cap. 8).
  • Muelle de la Sal / Torre del Oro — planos ribereños.
  • Muelle Batán Norte — secuencias nocturnas e industriales.
  • Paseo de Nuestra Señora de la O y Callejón de la Inquisición — escenas urbanas y túneles.
  • Callejón del Beso — referencia directa en el guion (cap. 4).
  • Patio de Banderas, Plaza de España, Parque de María Luisa — exteriores emblemáticos.
  • Plaza de la Encarnación — toma en picado en el episodio 1.
  • Palacio del Marqués de la Motilla — palacio transformado en residencia del Duque.

La serie muestra a Sevilla como un escenario con múltiples capas: histórica, industrial y monumental. Esa mezcla, según el equipo creativo, era precisamente lo que buscaban para que la ciudad no fuese un simple fondo, sino un personaje más dentro del relato.

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