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En Valdepeñas, una bodega con dos siglos de historia combina prácticas agrícolas sin químicos y una propuesta poco habitual: vinos naturales criados en vasijas de barro y una colección inspirada en los signos del zodíaco. La iniciativa conecta la tradición local con tendencias actuales en consumo responsable y marca registrada, y ofrece una experiencia de visita que hoy atrae tanto a aficionados al vino como a quienes buscan productos con identidad.
Dionisio de Nova, al frente de Bodega de las Estrellas y quinta generación de la familia, mantiene la bodega ubicada en la trama urbana, en la casa donde la familia vivía y trabajaba. Allí recibe a los visitantes y relata cómo la viticultura de la zona se desarrolló alrededor del pueblo —una práctica que, según explica, nació también por razones de seguridad siglos atrás—.
Un viñedo que mira al suelo y a la luna
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En las parcelas que rodean Valdepeñas, el clima seco favorece la calidad de la uva, pero la presión de la agricultura intensiva ha dejado huella. En respuesta, esta bodega aplica métodos de agricultura biológica: fertilizantes orgánicos hechos a partir de estiércol, restos de cosecha y minerales, compostados para recuperar la vida del suelo y potenciar los aromas propios de cada cepa.
Además del cuidado del terreno, se preserva la llamada levadura indígena que cubre la piel de la uva, y se evita la intervención con aditivos innecesarios. Sobre ese fondo técnico se añade un elemento cultural: el uso del calendario lunar para orientar labores en el viñedo, una práctica tradicional que aquí se mantiene y que dio pie a nuevas ideas sobre identidad y marca.
La combinación de suelos recuperados y prácticas de mínima intervención tiene efectos directos en la botella: vinos con perfiles más auténticos y matices que, según Dionisio, hablan del lugar y del tratamiento de la vid.
La fermentación en barro: técnica y memoria
En la bodega destacan las tinajas de barro de gran tamaño —alguna de ellas de 5.000 litros—, herencia de la arquitectura vitivinícola local, donde la escasez de madera forzó el uso del barro como material de depósito. Estas vasijas, enterradas en parte o ubicadas en la cueva subterránea, regulan temperatura y oxigenación de manera diferente a los depósitos de acero y a las barricas de roble.
Para los responsables de la casa, el resultado es notable: una crianza que preserva el carácter de la uva sin enmascararlo con aromas de madera, y que aporta una sensación en boca más redonda y amable. La bodega mantiene, eso sí, algunas barricas para determinados estilos, pero su sello son las vasijas de arcilla tradicionales.
La bodega conserva además una cueva a unos nueve metros de profundidad que actúa como cámara natural: temperaturas constantes y calma para la maduración y el almacenamiento, tal como se hacía antes de la refrigeración artificial.
De la observación a la etiqueta: nace Astrowine
La iniciativa más llamativa de la casa es una línea llamada Astrowine, que asocia doce vinos diferentes con cada signo del zodiaco. La idea surgió cuando los mismos adjetivos que se emplean para describir rasgos humanos —directo, equilibrado, apasionado— se aplicaron al lenguaje del vino, creando perfiles que buscan resonar con consumidores interesados en una narrativa original.
Más que una curiosidad, esta colección representa una forma de comunicar características organolépticas (energía, estructura, intensidad aromática) con un código accesible: cada etiqueta propone un tipo de uva o una crianza vinculada a una personalidad concreta.
| Signo | Vino | Notas breves |
|---|---|---|
| Aries | Syrah joven | Enérgico y directo; color intenso y entrada franca. |
| Tauro | Garnacha–Tempranillo en barrica | De cuerpo, persistente y con equilibrio, posgusto largo. |
| Géminis | Espumoso Cuvée Brut | Versátil, afrutado y refrescante; burbujas elegantes. |
| Cáncer | Verdejo joven | Fresco y franco, con textura suave y buena estructura. |
| Leo | Cabernet–Syrah–Tempranillo en barrica | Potente y expresivo, con notas florales y gran presencia. |
| Virgo | Cabernet–Tempranillo en barrica | Preciso y bien ensamblado, final delicado. |
| Libra | Airén–Viura jóvenes | Armónico y equilibrado, de tono sutil. |
| Escorpio | Tempranillo rosado joven | Intenso y complejo, combina pasión y suavidad. |
| Sagitario | Garnacha joven | Alegre y frutal, con rusticidad golosa. |
| Capricornio | Syrah–Tempranillo en barrica | Sereno y maduro, taninos pulidos y estructura segura. |
| Acuario | Macabeo joven | Original y floral, con buena presencia aromática. |
| Piscis | Tempranillo joven sin piel | Delicado, fresco y con notas de frutos rojos. |
Para quienes visitan la bodega, la experiencia combina historia, técnica y degustación: recorrido por la casa, explicación sobre los métodos de cultivo y la fermentación, descenso a la cueva y cata guiada de las producciones.
- Interés actual: la propuesta conecta con la demanda de productos sostenibles y de trazabilidad clara.
- Consumo informado: entender cómo influye la crianza en barro ayuda a distinguir estilos en la compra.
- Turismo enológico: la visita ofrece contexto local y aprendizaje práctico sobre viticultura tradicional.
La combinación de prácticas respetuosas con el entorno y narrativas originales —como la de vincular vinos y signos— es un ejemplo de cómo pequeñas bodegas están buscando alternativas para destacar sin renunciar a la autenticidad.
Bodega de las Estrellas — Calle Unión, 82. Valdepeñas (Ciudad Real). Teléfono: 650 55 29 76.












