Leicester pasa del cielo deportivo al infierno económico y sigue como cenicienta de la Premier League

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Diez años después de la gesta que sacudió el fútbol inglés, el Leicester City se enfrenta a una crisis deportiva y financiera que lo deja a las puertas de la tercera categoría inglesa. La caída no es sólo deportiva: una sanción por incumplimiento del fair play financiero y problemas contables han acelerado un descenso que sirve de aviso sobre los riesgos económicos del fútbol moderno.

El título de 2015-2016, dirigido por Claudio Ranieri y con figuras entonces emergentes como Riyad Mahrez, N’Golo Kanté y Jamie Vardy, impulsó ingresos y reputación, pero no logró asentar un modelo sostenible. Hoy, el club afronta un doble descenso y un castigo de 6 puntos por violar las reglas financieras de la Premier, decisión que marcó la diferencia en su permanencia.

De la euforia a las pérdidas

La conquista de la Premier dejó un colchón temporal: entre 2015-16 y 2017-18 el club obtuvo un beneficio cercano a las 100 millones de libras, principalmente por ventas de jugadores, según datos de Intelligence 2P. A partir de ahí comenzó un declive económico.

Desde la temporada 2018-2019 el Leicester no ha vuelto a presentar cuentas en positivo. El club acumuló pérdidas por 290,8 millones de libras entre 2018-2019 y 2022-2023, y cerró 2023-2024 con números rojos de 18,9 millones de libras. El regreso a la Premier en 2024-2025 agravó la situación: ese ejercicio arrojó pérdidas de 71,2 millones de libras.

La muerte de Vichai Srivaddhanaprabha en 2018 marcó un punto de inflexión humano y patrimonial. La familia propietaria, King Power, mantuvo el control y siguió financiando el club, pero la estabilidad anterior no se recuperó.

Cómo se sostienen los ingresos

La estructura de ingresos del Leicester ha sido típica de los grandes campeonatos: la mayor parte proviene de la televisión. Con una presencia en Europa y buenos puestos en la liga, sus ingresos llegaron a superar las 210 millones de libras por temporada; en condiciones modestas, el “suelo” sería aproximadamente 150 millones de libras gracias a la televisión de la Premier.

En cuanto al matchday, el club ha mantenido una entrada relativamente estable, entorno a 20 millones de libras incluso en su temporada en Championship (2023-2024), con una asistencia media de 31.238 espectadores por partido. La pata comercial —patrocinios y acuerdos comerciales— es la que más ha crecido en la última década, impulsada por King Power y socios como Adidas.

  • Beneficio tras el título (2015-2016 a 2017-2018): ~100 millones de libras (115 M €), según Intelligence 2P.
  • Pérdidas acumuladas (2018-2019 a 2022-2023): 290,8 millones de libras (335,5 M €).
  • Pérdida 2023-2024: 18,9 millones de libras (21,8 M €).
  • Pérdida 2024-2025: 71,2 millones de libras (82,2 M €).
  • Ingresos comerciales 2015-2016 vs 2024-2025: de 21,6 M £ a 46,6 M £.
  • Ventas y plusvalías (2022-2024): 146,6 millones de libras (169,2 M €).
  • Deuda financiera neta a cierre 2024-2025: 196 millones de libras (226 M €); pico de 408,5 M £ en 2021-2022.

Gasto en plantilla y su impacto

Una de las claves de la caída fue el elevado coste de la plantilla. Al descender a Segunda, el club registró un gasto en personal de 208,6 millones de libras, cifra que incluye salarios, costes no deportivos y amortizaciones de fichajes. Sólo en su última campaña en la Premier, destinó 153 millones de libras en salarios, mientras que en su breve paso por el Championship pagó 107,2 millones.

Esas cifras, comparadas con otras grandes ligas europeas, subrayan la presión que genera competir contra el denominado Big Six en Inglaterra: salarios crecientes y una inflación en el mercado de fichajes que obliga a buscar nuevos mecanismos de control, como propuestas de límites similares al squad cost ratio que estudian algunas federaciones.

Deuda, capitalizaciones y futuro inmediato

Para mitigar sanciones y mantener la operativa, la propiedad capitalizó préstamos por 194 millones de libras durante la investigación de la Premier. A pesar de estas inyecciones, la deuda neta cerró en 196 millones de libras a 2024-2025. Durante la pandemia los fondos propios llegaron a ser negativos; la capitalización reciente los devolvió a +114,3 millones de libras, pero el equilibrio sigue frágil.

La familia Srivaddhanaprabha ha asegurado que seguirá respaldando al club financieramente. Aun así, el descenso a la tercera categoría plantea preguntas inmediatas: cómo afectará a los ingresos comerciales, cuáles serán las salidas en el mercado de invierno y si la estructura salarial podrá recortarse sin quebrar la competitividad.

En lo deportivo, el Leicester afronta el doble reto de reconstruir un equipo con menor presupuesto y recuperar la credibilidad financiera para evitar nuevas sanciones. En clave más amplia, su caso vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la sostenibilidad en el fútbol inglés y europeo: ¿pueden los clubes fuera del núcleo más rico competir sin arriesgar su viabilidad económica?

Si bien el Leicester fue una de las historias más inspiradoras de la última década, su presente es una lección sobre la fragilidad de los modelos basados en corto plazo. La pregunta ahora es si podrá ser también un ejemplo de recuperación ordenada desde la prudencia financiera y el ajuste deportiv o.

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