El fuego ha afectado 634.473 hectáreas en Europa y duplica la media histórica

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Europa encara este verano una temporada de incendios que ya se cuenta entre las más severas de los últimos años: hasta ahora han ardido más de 600.000 hectáreas y la temporada aún no ha terminado, por lo que la cifra podría aumentar. La dimensión del desastre no es solo estadística: implica riesgos directos para la salud, la agricultura y la movilidad, y somete a prueba la capacidad de respuesta conjunta del continente.

Respuesta comunitaria bajo presión

El Centro de Coordinación de la Respuesta a Emergencias de la UE (ERCC) ha visto multiplicarse las solicitudes de asistencia desde que la temporada arrancó antes de lo habitual, a finales de abril. En total, el Mecanismo de Protección Civil se ha activado en diez ocasiones para afrontar incendios en distintos Estados miembros.

España solicitó ayuda a través de ese mecanismo en dos momentos críticos: a finales de julio y otra vez a mediados de agosto. En ambas ocasiones la respuesta incluyó el envío de cientos de bomberos y medios aéreos desde la reserva europea.

Qué recursos moviliza la UE

  • Reservas estratégicas: aviones, helicópteros y personal desplegados en puntos clave.
  • Capacidad movilizada: 22 aviones, 5 helicópteros y 777 bomberos preposicionados en distintos países.
  • Activaciones: 10 llamadas al mecanismo desde finales de abril.

Ese despliegue busca reducir tiempos de respuesta y reforzar a los servicios nacionales cuando los fuegos se extienden más allá de lo manejable localmente. Pero las cifras también dejan claro que la demanda supera con frecuencia la oferta disponible.

Helicóptero de extinción descargando agua sobre un incendio forestal
La UE ha movilizado 22 aviones y 5 helicópteros para reforzar la respuesta a los incendios.

Magnitud y contexto del daño

Los registros oficiales del ERCC muestran que, con un mes aún por delante en la temporada, la superficie quemada este año supera en torno a tres veces la media comunitaria. En 2025 la UE contabilizó más de un millón de hectáreas afectadas en la temporada completa; el ritmo actual sugiere que 2026 será otro año excepcionalmente grave.

Las causas combinan olas de calor récord, episodios de sequía persistente y una primavera adelantada que dejó los combustibles forestales más secos de lo habitual.

Cómo afecta esto a la población

Los incendios no solo arrasan bosques: generan humo que deteriora la calidad del aire en regiones lejanas, interrumpen el turismo y dañan cultivos y ganado. En las zonas afectadas, los servicios de salud y las infraestructuras locales sufrien una presión creciente.

Cielo cubierto de humo por incendios forestales afectando la calidad del aire urbano
El humo de los incendios deteriora la calidad del aire en regiones lejanas, causando problemas respiratorios.

Para los ciudadanos, las consecuencias más inmediatas son:

  • Riesgo de evacuaciones y pérdidas materiales.
  • Problemas respiratorios por la mala calidad del aire.
  • Interrupciones en carreteras y servicios básicos.

El ERCC: estructura y refuerzo temporal

El ERCC funciona las 24 horas y dispone de un equipo permanente de especialistas en meteorología y gestión forestal. Durante la temporada alta, ese equipo se refuerza con expertos adicionales facilitados por los Estados participantes.

En números: hay alrededor de 26 expertos permanentes y, en momentos de mayor demanda, se suman unos 25 especialistas más aportados por los países miembros y aliados, entre ellos Noruega, Turquía y Ucrania. Además, la Comisión colabora con instituciones científicas para analizar riesgos y dirigir las operaciones.

Lecciones y prioridades para lo que queda de temporada

La presidenta de la Comisión Europea ha subrayado la necesidad de aprender de cada crisis y acelerar medidas de prevención. Traducir esa idea en hechos implica mejorar la planificación territorial, aumentar la inversión en detección temprana y robustecer las capacidades logísticas transfronterizas.

Con la campaña todavía activa, la prioridad inmediata es sostener la respuesta operativa y priorizar la protección de comunidades vulnerables, infraestructuras críticas y recursos naturales esenciales.

Mientras tanto, el ERCC sigue monitorizando no solo los incendios forestales, sino también otros desastres —desde terremotos en Venezuela hasta inundaciones en Nepal— y coordina la asistencia financiera y material que la UE ofrece cuando los países la solicitan.

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