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Holanda. Sergio Feria Dávila

Martes, 13 Noviembre 2018 00:00

Nació en Las Palmas de Gran Canaria el 28 de julio de 1995. Hijo de Pedro Feria Baquero y Andrea Dávila Romero. Estudió el bachillerato en el Diego Angulo y empezó el grado de Educación Social en la Universidad de Huelva. Durante tres años -afirma Sergio Feria- aprendí y disfruté con amigos las primeras experiencias viviendo fuera de casa. Para el cuarto curso solicité el programa de movilidad SICUE y me asignaron Málaga, donde descubrí nuevos lugares e hice amigos de todo el país. También fue una oportunidad para valerme por mí mismo y crecer de forma personal. Allí realicé mis prácticas universitarias en la asociación de vecinos de Mangas Verdes y terminé mi formación.

Precisamente en Málaga antes de regresar, decidí el siguiente paso. A través de un amigo de la carrera supe de la existencia del Servicio de Voluntariado Europeo (SVE) y me informé sobre ello. Se basa en proyectos de voluntariado respaldados por la Unión Europea para el apoyo de actividades de mejora social, para ayudar a los jóvenes a encontrar empleo, creando una conciencia europea y vínculo de comunidad. Lo más atrayente son las condiciones que te ofrecen, ya que dan mucha ayuda para entrar en él y los costes de viaje y vida cotidiana están cubiertos. Tras varias entrevistas por Skype, en noviembre me aceptaron en un proyecto en los Países Bajos. Y así es como el pasado 2 de enero empezó mi aventura en Rotterdam (Holanda).


Sergio Feria y otros voluntarios celebrando el Koningsdag. Amsterdam, 27 abril 2018

 

Rotterdam

Situada al oeste, es una de las ciudades más importantes de Holanda por tener el puerto más grande de Europa y ser el segundo del mundo. Se encuentra a 30 km de la costa y la atraviesa el río Nuevo Mosa. Está conectada por metro con La Haya (capital administrativa) y a 60 km de Amsterdam (capital oficial). Es la ciudad más peculiar del país, con modernos edificios, calles anchas y rascacielos.

Como casi todas las ciudades holandesas creció por la pesca y el comercio, facilitado por la creación de canales. En los años 1920 era una ciudad en expansión, con un fuerte comercio y conexión directa para los emigrantes que iban a Nueva York, pero al estallar la II Guerra Mundial comenzaron los ataques alemanes. La ciudad fue bombardeada el 14 de mayo de 1940, destruyendo todo el centro de la ciudad. Murieron 850 personas y 80.000 se quedaron sin hogar, por lo que tuvieron que improvisar chabolas en la periferia de la ciudad. Además, hubo después bombardeos aliados que mataron a 848 personas. Esto sigue presente hoy día en monumentos, actos y en la memoria de la gente. Como recuerdo de aquel bombardeo, cada 4 de mayo se guardan dos minutos de silencio, que todo el mundo respeta y cumple, parándose hasta el transporte público. El siguiente día se celebra el día de la liberación con conciertos gratis por todos lados.

Ese episodio trágico de la historia de Rotterdam fue difícil de reparar pero dejó vía libre para crear algo nuevo e innovador. Se demolieron edificios, se erigieron otros de estilo moderno, se replanificaron los barrios y se construyeron nuevos puentes. Así nació el espíritu de una ciudad trabajadora, en renovación continua, con un gran puerto ampliado y sede social de grandes empresas.

 


Sergio Feria en  Oude Haven, el puerto viejo de Rotterdam, 3 abril 2018

 

Otro aspecto interesante a destacar es su carácter intercultural. En los años 1960 personas de todo el mundo se instalaron en Rotterdam por las oportunidades que ofrecía. Actualmente, el porcentaje de personas con raíces en otros países es del 48%, la mayoría nacidas aquí. Esto brinda a conocer gente muy distinta y disfrutar de diferentes tradiciones o fiestas que ofrece la ciudad.

 

 

Lava Legato

Lava Legato es la asociación que me acogió para trabajar en este proyecto con el fin de apoyar el desarrollo del sur de Rotterdam. Están llevando a cabo proyectos de emprendimiento social, con los que se autofinancian. Por ejemplo, antes de nuestra llegada, la asociación trabajaba en el soporte de una pequeña confitería que empleaba a varios jóvenes en riesgo de exclusión social. Actualmente, Lava Legato ha dejado a estos jóvenes autogestionarse y continuar con su negocio de forma independiente.

 


Sergio Feria (derecha) con Wouter, miembro de la asociación Middin, 13 julio 2018

 

En total somos un grupo de seis voluntarios: Marta (italiana) y Alice (irlandesa) se centran en el trabajo de jardines y huertos; Julien y Marie (franceses), Noemié (francoguayanesa) y yo nos dedicamos más al trabajo dirigido a niños y a personas con discapacidad. Cada uno tenemos un horario semanal distinto por lo que a veces trabajamos en parejas o separados.

En mi caso, yo trabajo tres mañanas a la semana en el colegio “De wissel” supervisando al alumnado en la hora de recreo, ya que el patio es demasiado pequeño para todos y salen a la plazoleta delante de la puerta principal. Hay días muy divertidos en los que río y juego mucho con ellos, pero otros días son más complicados y hay que estar apaciguando peleas todo el tiempo.

 


Sergio Feria (izquierda) y el resto de voluntarios. Rotterdam, 17 febrero 2018

 

Dos tardes a la semana trabajo haciendo “kick-boxing” en el gimnasio de Monterio, junto a mi casa. Allí ayudo a Luciano, el hijo del dueño, en los entrenamientos, primero con niños y niñas entre 4 a 7 años y luego en una segunda sesión con los de 8 a 14. Disfruto mucho porque he mejorado lo suficiente como para corregir sus movimientos y pedirles más intensidad. Los dueños son muy amigables y desde el principio nos invitaron a practicar este deporte en el grupo de adultos.

Otro de los trabajos más interesantes para mi es el “cooking”, como nosotros le llamamos. Se trata de hacer la cena a un grupo de personas con discapacidad en una gran asociación llamada Middin. Los usuarios viven justo en el mismo edificio por lo que es sencillo para ellos acercarse a la sala común donde cenamos. La actividad es simplemente cocinar el menú, servir la comida, recoger y limpiar; sin embargo, en sí es mucho más que eso, porque aprendemos recetas típicas holandesas, cenamos y charlamos con ellos. Además, podemos proponer nuevos menús para que prueben otras comidas y nos conozcan mejor. La tortilla de patatas es ahora el plato estrella para algunos.

A parte de estas actividades, trabajamos en un proyecto de emprendimiento social llamado Lekkere Sokken (calcetines buenos), basado en el reciclaje de ropa vieja o que ya no se utiliza para crear nuevos calcetines. La idea del proceso es conseguir el hilo de las prendas viejas para luego fabricarlos. Intentamos crear una red de trabajo en el barrio mediante las organizaciones en las que trabajamos, involucrando personas desempleadas que estén dispuestas a ayudarnos. Creemos que será beneficioso, ya que ayuda a no romper el ritmo laboral además de apoyarles en su búsqueda de trabajo. Este tipo de negocio con fines sociales es difícil de rentabilizar pero creemos que en un futuro podría sostenerse. 


Sergio y Noemié en el gimnasio de Monterio, 22 enero 2018

  

Final

Estoy muy contento de vivir esta experiencia, conocer grandes personas y bonitos lugares. Es interesante echar la vista atrás y pensar en mi progreso y las diferentes etapas que he pasado, sin duda son situaciones que cambian a uno. También el aprendizaje constante que te brinda el hecho de estar en otro país, conociendo otras formas de ser y pensar. Y poder comparar lo malo y lo bueno que tiene nuestra sociedad. Los ocho meses sin pisar Valverde se han hecho cortos y largos al mismo tiempo, con momentos duros y otros muy felices y divertidos. Pero mi proyecto está acabando y siento que ya es momento de volver a España, disfrutar de mi familia y de mis amigos que tanto he echado de menos. Mi próximo objetivo es trabajar y crecer como profesional de la educación social. Un abrazo, nos vemos pronto en Valverde.



POR JESÚS COPEIRO

La maleta vacía

Publicado en Blog
Sábado, 03 Febrero 2018 00:00

Juan Carlos Alamillo desnuda su alma en un Blog.

El valverdeño Juan Carlos Alamillo Bau residente en Octrup (Alemania) tras sufrir una leucemia y ahora que esta recuperado desnuda su alma y nos cuenta su experiencia con la enfermedad en un blog que ha creado. 
 
Ternura, pero también dureza es lo que se desprende de los capítulos que Juanca va desgranado en este Blog que ha creado. Su experiencia con la enfermedad, sus miedos, sus miserias, su soledad al no estar con su gente, pero también la fuerza que ha demostrado ante este reto que la vida le tenía reservado. Un canto a la familia, a la amistad y al amor, la auténtica medicina ante esta lacra. 
 
Su lectura engancha y estremece, pero también alegra el espíritu y es un canto a la esperanza de los que de alguna forma luchan por sobrevivir a esta enfermedad. Visítenlo y comprobaran que la vida siempre es posible. 
 
Gracias Juan Carlos por este gesto y esta sinceridad, te queremos Juanka..:) 
 
PARA ACCEDER A SU BLOG PULSA AQUÍ
 

Francia. Manuel González Campillo “el Campi” y familia

Publicado en Blog
Miércoles, 31 Enero 2018 00:00

Este es el primer caso de una familia valverdeña al completo que a estas alturas del siglo sale fuera de España en busca de trabajo. Se trata de Manuel González Campillo “el Campi” (1963), su esposa María Suárez Corralejo (1966) y sus hijos Ismael (1991) y Sara (1996). Primero salieron padre e hijo y cuando obtuvieron empleo marcharon las mujeres. Una familia que se ha establecido en el sur de Francia y que poco a poco va adaptándose a su nueva situación. Residen en Decazeville, al norte de Toulouse y a unos 1.500 km de Valverde. Se trata de un antiguo pueblo minero a donde fueron a parar numerosos exiliados españoles durante la guerra civil y que acabaron trabajando en sus minas de carbón. Las minas se encuentran actualmente cerradas y los dieciséis mil habitantes que tenía el pueblo han pasado ahora a unos seis mil. Desde mi juventud he pasado por varios trabajos -afirma Manolo Campillo- pero ha sido en Calzados Palanco donde estuve los últimos treinta años. Con el tema de la crisis todo empezó a ir mal en Valverde. No me fue posible seguir trabajando de zapatero, ni en ningún otro sitio, pues ya con 53 años pocas puertas se abrían, por no decir ninguna.

 

Esposa medio francesa

 Mi esposa María nació en Saint Quentin, al norte de Francia, cerca de la frontera belga, ya que sus padres españoles trabajaban allí, pero al morir su padre tuvo que regresar a España con siete años. Mi esposa sigue teniendo familia en Francia y aunque lejana, siempre tuvimos contacto con ella. Los familiares de mi esposa son descendientes de Enrique Mora Lisardonacido en Valdelamusa, socialista y minero en Lomero, que tuvo que exiliarse durante la guerra civil. Fue además el padrino de mi mujer.

Por medio de las redes sociales conocí hace unos tres años a Sonia y Jean Paul, un matrimonio descendiente de españoles y amigos de la familia de mi esposa. Como querían conocer nuestra tierra llegaron a Valverde con otros dos matrimonios más para pasar diez días. Comimos juntos, hablamos de trabajo y aunque preguntaban mucho, yo era ajeno a que dos de ellos eran empresarios. Pasado un tiempo y viendo que en Valverde la cosa iba cada vez peor me ofrecieron trabajo en Francia y también a mi hijo Ismael, al ver su curriculum con sus estudios de electricidad. Así que decidimos partir el 1 de noviembre de 2016.

 

Empieza la aventura

 Ismael empezó su trabajo en la empresa Groupe Angel Larren Société, pero mi trabajo se retrasaba y al cabo de tres semanas decidí regresar a Valverde. Duro fue dejar solo a mi hijo tan lejos y sin saber el idioma, pero volvimos a vernos en Navidad. A mediados de enero me llamó la empresa de electricidad donde estaba mi hijo para trabajar como ayudante en las líneas subterráneas de alta tensión, cosa que me dio mucha alegría. Podía residir en Decazeville, así que una vez que me entregaron el piso a finales de abril fui a Valverde a recoger a mi mujer y a mi hija.

  

Manuel González  “el Campi” en Peyrusse-le-Roc, junto a las torres de un castillo medieval que se alzan sobre un pico rocoso. Fotografía tomada el 11 de febrero de 2017

 

En Decazeville

 Y una vez en el piso empezamos a conocer a nuestros vecinos, gente maravillosa: Carmen, Pilar, Luis, Ana María, Juan...todos descendientes de españoles que marcharon a Francia durante la guerra. Tuvimos suerte, llegar aquí y tener esta gente estupenda que nos ayudan con todo el papeleo, pues el idioma no va bien que digamos.

 Los franceses, por lo que yo he tratado, son muy educados y amables y mis compañeros, que no hablan español, se las apañan como pueden al igual que yo, que tampoco domino el francés. Pero si ellos chapurrean el español, yo puedo más que ellos.

 Rara es la vez que hablo con alguien que no me responda en castellano. Se dan cuenta rápidamente que soy español, pero nunca me relacionan con Andalucía y me sorprende que la mayoría no sepa donde está Huelva, tengo que explicarles que al lado de Sevilla. En nuestro barrio tenemos vecinos descendientes de españoles, pero el idioma siempre es el francés. Es lo mejor, así podemos practicar y aprender, pero lo mezclamos con el español, de momento es lo que soy capaz de hacer.

  

Manuel e Ismael en Le Lioran, un paisaje nevado, el 26-3-2017

 

 

Trabajo

 Trabajamos juntos en la misma empresa aunque en distintos lugares, normalmente fuera del pueblo, pero coincidimos algunas veces. La comida la llevamos de casa, como decimos en Valverde: el canasto. Hay días que comemos al sol y días que comemos dentro del furgón cuando llueve. Echamos las ocho horas, pero trabajamos un viernes si y otro no. Al final la jornada semanal es de 35 horas y los salarios mínimos rondan los 1.200 euros. 

 

A mi hijo Ismael el trabajo le va muy bien pues tiene el título de electricidad y trabajó un año en el montaje eléctrico de Minas de Riotinto.  El idioma lo lleva bastante bien y se defiende, es joven y fue buen estudiante. Algunos fines de semana se va a Rodez, la capital del departamento y sale con amigas y amigos franceses y españoles. Echa de menos a sus amigos de Valverde, pero alguna que otra vez aprovecha las ofertas de los billetes de avión y viaja de Tolouse a Sevilla. Vive independiente, pero suele venir con frecuencia a casa, estamos cerca el uno del otro.


Amigos

 La vida aquí es para mi del trabajo a casa y de casa al trabajo, pues salir de cervezas es aburrido, no tiene nada que ver el ambiente nuestro con el francés. Bueno, de vez en cuando salimos de turismo pues los paisajes de aquí son dignos de ver. Me gustaría destacar que tenemos aquí unos amigos que son nuestra familia francesa, descendientes de españoles rebujados con franceses, que nos ayudan mucho en todo, idioma, papeles, etc. Además, soy aficionado a la guitarra y estoy enseñando a un grupo de francesas a cantar por sevillanas.

 

 

Manuel “el Campi” manejando un cable de alta tensión. Baraqueville, 20-11-2017

 

Comidas

 Las comidas, bueno, en principio “comme si, comme ça” (más o menos), pues hay de todo, cosas raras pero ricas y otras no. Pero ahora que está aquí mi mujer tomamos comida española aunque con productos franceses. En el supermercado normalmente encontramos de todo, pero nada que ver con lo nuestro en cuanto a sabor y ya de precios mejor no hablar, pues aquí todo es caro y no me puedo permitir comprar pescado fresco. Un kilo de chocos cuándo los hay, que no siempre, vale 27 euros. Así que es imposible y vamos a por los minichocos congelados, pero no tienen sabor. Y con las sardinas pasa igual. Solo puedo presumir de comer buen queso y en mil variedades, pero poco más. Cuando viajo desde Valverde me traigo productos españoles.

 Los horarios son muy distintos a los de Valverde. Se come a las 12 y la cena es sobre las 7,30 de la tarde. Yo solo cumplo el horario de medio día, es normal, pero ceno como en España entre 9 y 9,30. Los fines de semana no tengo horario para comer, no hay prisa.

 

 Despedida

Dar las gracias a Carolina y José, nuestra familia, a Sonia y Jean Paul, a mi jefe Julián y su esposa Brigitte por darme esta oportunidad, porque no es fácil encontrar trabajo con cierta edad. Por cierto, el padre de Brigitte es Ángel Larren, súbdito español, que marchó a Francia cuando la guerra y fue quien montó aquí la empresa de electricidad. Y recuerdos a todos mis vecinos. En Navidad pasaremos una semana en Valverde.

 

Subidos a los postes de alta tensión. En el poste izquierdo se halla Ismael intentando coger el cable, primavera de 2017

Chile. Manuel Mª Sánchez Mora y Lourdes Flores Cejudo

Viernes, 22 Diciembre 2017 00:00
Manuel Mª nació en Valverde el 18 junio de 1982, es hijo de Manuel Mª Sánchez y Juani Mora, que viven en la calle Nueva. Lourdes nació en Valverde el 10 diciembre de 1990 y sus padres son Acisclo Flores y Lourdes Cejudo, con casa en la calle Campanilleros. Lourdes estudió Educación Infantil y realizó además estudios de Auxiliar de Administración en Huelva. Manuel Mª estudió Administración y Finanzas, también en Huelva, con un Máster en Dirección y Administración de Empresas.
 
Trabajé en España con grandes constructoras -dice Manuel Mª- participando en la ejecución de obras civiles y edificación. A causa de la crisis decidí buscar trabajo en el extranjero. Contacté con la empresa española Gestacur a través de una página web de empleo. Realicé una entrevista por videoconferencia y a los pocos días me llamaron para comunicarme que había sido seleccionado. Fue todo muy rápido, en dos semanas estaba subido en un avión volando hacia Chile.

En Chile

Aterricé en Chile en enero de 2016. Mi puesto actual es jefe de administración en obras de energías renovables. Estamos ejecutando el Parque Eólico más grande de Sudamérica: el Parque Eólico Cabo Leones, situado en la III Región de Atacama. Las primeras semanas fueron algo difíciles, pero poco a poco me fui adaptando, conociendo a gente y encontrándome cada vez más cómodo. Nuestra empresa cuenta con trabajadores españoles y chilenos. Aunque somos unos cuarenta españoles, hay mayoría chilena en la plantilla.
 
Cada tres meses vamos a España de vacaciones. En agosto de 2016, tras mi “descanso” durante la feria de Valverde, regresé a Chile llevando a Lourdes conmigo, tras finalizar sus estudios, mejorando aún más con ella esta experiencia. Lourdes trabaja con nosotros en el área de administración del Parque.
 
De lunes a viernes, por proximidad a la obra, vivimos en Caleta Chañaral de Aceituno, un pequeño pueblo pesquero, que durante los meses de verano (diciembre a marzo) se convierte en un importante destino turístico, debido al avistamiento de delfines, ballenas y otros cetáceos. La verdad es que impresiona realizar el tour de las ballenas y ver a pocos metros de la lancha, al animal más grande del planeta, la ballena azul, de casi treinta metros de envergadura. Se hace el silencio cuando la ballena emerge a la superficie y lanza un enorme chorro de agua.
 
Los fines de semanas vamos a La Serena, a unos 150 km al sur, una población costera con más de 400.000 habitantes, donde salimos de ocio con amigos chilenos y españoles. Los sábados a medio día salimos a almorzar y después tomamos unas copas en la Avenida del Mar, la zona de playa, llena de restaurantes, chiringuitos y discotecas. La Serena junto con Viña del Mar son las ciudades de veraneo más famosas por sus inmensas playas.

 

En el Parque Nacional Fray Jorge, 14-4-2017


Los chilenos

Chile tiene una gran oferta laboral y están muy bien vistos los titulados españoles. En cuanto al idioma, los chilenos hablan castellano con infinidad de palabras diferentes a las nuestras. Al principio nos costaba entenderlos pero, según nos decían, a ellos le pasaba lo mismo con nosotros. Entre la población chilena existe una mezcla de razas por la colonización de los países europeos. Aun así, la mayoría conserva sus rasgos indígenas y en la zona sur se hallan los mapuches con idioma propio.
 
Nos impresiona ver lo patriotas que son los chilenos. Van a muerte con su país y lo defienden a capa y espada. Los días 18 y 19 de septiembre son las fiestas patrias y celebran la independencia de Chile, llenando el país de banderas chilenas. Todas las casas, edificios, industrias e incluso los vehículos son decorados con banderas. De hecho, es obligatorio izar una bandera en cada casa y el no hacerlo puede conllevar una sanción económica.

 

Manuel Mª Sánchez y Lourdes Flores en el Cajón del Maipo, embalse de El Yeso. Aguas de color turquesa y montañas de fondo cubiertas siempre de un manto de nieve. Cordillera de los Andes, 17-9-2017

 

Terremotos

Una de las cosas que más nos ha llamado la atención en Chile son los continuos terremotos, rara es la semana que no tiembla la tierra. Los chilenos los llaman temblores, ya que para ellos los terremotos son aquellos que superan los 7º en la escala Richter. Por suerte, no hemos vivido hasta el momento ninguno, pero sí multitud de temblores. Por cierto, mientras relatábamos nuestra experiencia con los terremotos, sufrimos un temblor de 5,3. Se ha movido todo durante varios segundos, pero de forma leve. ¡Vaya coincidencia! Los chilenos dicen que mientras te puedas mantener en pie, no hay problema. Durante mis primeras semanas en Chile, tomando una cerveza en el centro de La Serena, comenzó a moverse todo (duró casi un minuto) y la gente tan pancha, hablando entre ellos de que era un temblor, cosa que me tranquilizó. Finalmente te acostumbras y lo ves como algo normal, como puede ser la lluvia en España.

 

Manuel Mª Sánchez en la playa Caleta Chañaral de Aceituno, 22-10-2016

 

Turismo

Chile, para los amantes de la naturaleza, es un país a visitar y muy diverso por su enorme longitud, ya que cuenta con la Patagonia y la Antártida en la parte sur y el desierto de Atacama en el norte. Y es aquí donde tenemos la obra. Toda la zona esta cubierta de cactus y no hay árboles. Tras las lluvias del mes de mayo el desierto floreció (le llaman el desierto florido) y se cubre todo con flores de todos los colores, siendo este año el más florido de las dos últimas décadas. En cuanto a la fauna abundan caballos y burros salvajes, además de zorros y liebres.
 
Es sorprendente la cantidad de playas vírgenes que posee Chile. Desplazándote unos pocos kilómetros puedes estar en una playa sin nadie alrededor y sin ninguna edificación a la vista. Además, en muchas partes de la costa se divisa la cordillera de Los Andes, con lo que puedes estar en la playa viendo el mar por un lado y la cordillera completamente nevada por el otro.

 

Gastronomía

Para los chilenos, cualquier ocasión es buena para reunirse delante de un quincho, así le llaman a la barbacoa, y pasar una buena velada con los amigos comiendo carne a la brasa acompañada de un buen vino. Muy a menudo compartimos tardes de quincho con nuestros compañeros españoles y chilenos. El Pisco está considerado como la bebida nacional y es producto de una destilación del vino producido por una variedad de uva de las regiones de Atacama y Coquimbo. “Se sube rápido a la cabeza… te tomas dos piscos y estás tocando las palmas”.
 
La gastronomía chilena, aun siendo buena, pensamos que la española es bastante mejor. Echamos de menos el jamón, embutidos, gambas, guisos, etc. Aun así, tienen platos muy ricos como los locos (moluscos), las empanadas de queso y marisco, caldillo de congrio, pastel de jaibas (un cangrejo de mar) y gran variedad de carnes.

 

De excursión con las motos de nieve en la Cordillera de los Andes, región metropolitana de Santiago, zona central de Chile, el 16-9-2017

 

Resumen

Nuestra estancia es muy positiva y nos está aportando mucho, tanto a nivel personal como profesional. Aconsejamos a todo al que se le presente una oportunidad de trabajo en el extranjero, que la aproveche y la tome como una experiencia única e irrepetible (el tren a veces solo pasa una vez). Estamos finalizando el trabajo y en breve nos mudaremos a Los Ángeles, al sur de Chile, para ejecutar un nuevo proyecto eólico. Echamos de menos a nuestras familias y amigos, pero pronto nos veremos en Navidades en nuestro queridísimo pueblo. Muchas gracias y un fuerte abrazo a todos.

 

Vista de Santiago desde el Costanera Center, el edificio más alto de Sudamérica, 9-10-2017

 

Por Jesús Copeiro

Egipto. Alejandro López Pérez

Jueves, 07 Septiembre 2017 00:00

Nació en Huelva el 3 de junio de 1990. Es nieto de José López Calleja y Gregoria Alcaría por la parte paterna y de Benito Pérez y Mª Jesús Calero por la materna; los primeros pertenecientes al gremio del calzado y los segundos al de la madera, como no podría ser de otra manera. 

Hijo de José Manuel López Alcaría, ingeniero técnico de minas, cuya profesión que desempeña es la de topógrafo, y Mª José Pérez Calero, ex-auxiliar de enfermería del hospital Infanta Elena de Huelva. Sus estudios los llevó a cabo en la Universidad Politécnica de Huelva realizando primeramente ingeniería técnica industrial, especialidad en mecánica, luego sacó el graduado en ingeniería mecánica y finalmente, a causa de su inmersión en el mundo laboral, solo pudo terminar el primero de los dos años del master oficial en ingeniería industrial. 

 Egipto. Alejandro López Pérez

Alejandro López sobre un dromedario en la Necrópolis de Guiza, con las pirámides de fondo, julio 2015

 

El 2 de junio de 2015 -narra Alejandro López- justo un día antes de mi cumpleaños y en plena preparación para los exámenes finales del master recibo una llamada de un número desconocido. Aún con las legañas en los ojos cojo el teléfono y para mi sorpresa era una empresa asturiana, dedicada al montaje y puesta en marcha de plantas de energía, a la que seis meses antes había entregado mi CV y ahora me ofrecían trabajo. Sinceramente, me costó decidirme, era arriesgado; tiraría por la borda medio curso del master, al perder la convocatoria de junio y de septiembre, ya que solo me aseguraban dos meses de trabajo. Me encontraba en la tesitura de aceptar un trabajo importante con buenas condiciones en el extranjero o finalizar mis estudios de postgrado. Dada la complicada situación laboral en España, me decanté por aceptar el trabajo; el master podría finalizarlo una vez me asentara en España.

El trabajo era en Egipto, así que llegué a El Cairo el 17 de junio de 2015, aún recuerdo la bofetada de calor al bajar del avión. Me recogió un chófer para llevarme a Port Said, la ciudad donde iba a residir y donde estaría la obra. Mi labor en este proyecto fue como responsable de calidad y oficina técnica, así como de apoyo en la puesta en marcha de una central de generación de energía (concretamente una termoeléctrica en ciclo abierto).

 

Port Said

Dista unas dos horas y media en coche de la capital y está situada en el vértice superior derecho del triángulo que forma el delta del Nilo. Tiene una población de poco más de medio millón de habitantes y es conocida por ser la entrada al canal de Suez por el Mediterráneo.



 Egipto. Alejandro López Pérez

Junto a una de las turbinas de gas en Port Said, marzo 2016

 

 La ciudad posee numerosos edificios y palacetes coloniales del siglo XIX, ya que durante mucho tiempo fue residencia de franceses e ingleses durante la construcción del canal y, actualmente es zona de veraneo para los habitantes del interior del país. Esta zona se encuentra extremadamente descuidada y deteriorada (muchos edificios en ruinas), una pena; le podrían sacar mucho más partido al lugar ya que la mayoría de las casas se encuentran en el paseo marítimo y están llenas de historia. La ciudad se halla atravesada por un canal que divide a la ciudad en dos y ejerce de frontera física con Asia, el continente vecino; la parte oriental recibe el nombre de Port Fouad y se considera territorio de la península del Sinaí. Se podría decir por tanto que Egipto tiene territorio tanto en África como en Asia.

 

 Egipto. Alejandro López Pérez

Alejandro López delante de la Gran Esfinge, en la Necrópolis de Guiza (Egipto), julio 2015



Clima

El clima de Port Said es mediterráneo y bastante parecido al de nuestra tierra, aunque son frecuentes olas de calor provenientes del interior del país. Al estar en la costa se nota la brisa del mar, lo que apacigua a veces el calor, aunque por el contrario ello provoca que la humedad sea muy alta. Las precipitaciones suelen ser escasas. En los meses de primavera y verano es necesario el aire acondicionado todo el día, pero en otoño las temperaturas se moderan.

La playa de Port Said y toda la costa del delta del Nilo, está muy mal cuidada y sucia. Esto se debe a que las grandes fábricas del país están emplazadas a orillas del Nilo y todos los vertidos acaban en su desembocadura. Pero no todo es tan negro. Egipto goza de unas playas increíbles en la costa oriental bañada por el Mar Rojo. Pasé una semana en la ciudad de Hurgada, donde mi empresa tenía otra obra y me sorprendió muchísimo, es como si en cuestión de pocas horas te trasladaras al Caribe. Aguas cristalinas, cientos de hoteles, miles de extranjeros occidentales (especialmente rusos y ucranianos), restaurantes, tiendas, discotecas y pubs. La costa egipcia del Mar Rojo es uno de los mejores lugares para el buceo. Las ciudades de Hurgada y Sharm el Sheikh reciben turistas de todo el mundo para sumergirse en sus aguas cristalinas y perderse en sus arrecifes de coral. 

 

 Egipto. Alejandro López Pérez

Edificios coloniales de Port Said, construidos en el siglo XIX, enero 2016


Gastronomía

En Egipto puedes encontrar de todo menos cerdo, excepto en el barrio copto de El Cairo de religión católica. La carne típica por excelencia es el cordero, también abunda la ternera y el pollo. La fruta y verdura es de gran calidad ya que el delta del Nilo es tierra muy fértil; abunda el plátano, el dátil, el mango, la manzana, la berenjena y el tomate. Como plato típico puedo destacar el “kushari”, mezcla de legumbres y pasta aderezado con limón y una salsa picante.

Al ser Port Said una ciudad muy tradicional y arraigada a las costumbres del Islam, el alcohol está muy mal visto e incluso está prohibido beberlo fuera de casa. Nos costó mucho encontrar un lugar donde comprar cerveza, pero finalmente dimos con una tienda de electrodomésticos que vendía bebidas de “estraperlo”.

 

Religión

Aunque es un país de mayoría musulmana, entorno a un 8% de la población egipcia es católica y en las grandes ciudades existen barrios católicos en los que predominan las iglesias. Muy curioso me resultó conocer personas árabes y a la vez católicas. Quizás lo que más me ha impactado es su devoción por el Islam. Para ellos el Corán es su constitución y es algo sagrado, está incluso por encima de temas de igualdad o principios sociales que en el mundo occidental consideramos básicos, pero bueno, es un tema delicado en el que no quiero entrar ya que es su cultura y ellos entienden así la vida.

 

 Mercado de Port Said. Maniquíes de ropa árabe con el velo islámico

Precisamente me tocó vivir allí el mes de Ramadán, su mes sagrado. Durante este periodo está prohibido ingerir nada durante las horas de sol, ¡ni agua! Tras el ocaso, se forma una gran fiesta en la que todos salen a la calle a comer y beber. Duermen durante las horas diurnas y hacen vida en las nocturnas. Rezan cuatro veces al día y en Ramadán cinco. Cada rezo tiene su hora específica y es un “aquí te pillo, aquí te mato”, echan en el suelo su alfombrita y al lío. Muy curioso es también el hecho de que haya megafonía por las calles y retransmitan los rezos cada día.  

Sabido era que iba a un país musulmán, pero me sorprendió bastante ver que entorno a un 30-40% de las mujeres usaban el burka integral (vestimenta islámica que solo deja al descubierto los ojos), y la que no, usaba el hiyab (velo islámico que deja el rostro al descubierto). Incluso llegué a ver mujeres bañándose en la piscina del hotel con una prenda a la que bautizamos como “burkini” que consistía en un traje de neopreno no ajustado al cuerpo, con gorro, guantes y escarpines.

Seguridad

Me asustaba la idea de ir a vivir a un país árabe debido a lo que está ocurriendo en esta zona del mundo. Esto se intensificó cuando veía tanques y carros de combate custodiando edificios gubernamentales en la ciudad. Cada policía iba armado con un kalashnikov. La presencia policial y del ejército está muy presente en las calles y al principio es algo que me ponía bastante nervioso. Con el tiempo te acostumbras y me atreví a pasear después del trabajo y, aunque a golpe de vista la ciudad da un poco de miedo, pues parece que por allí ha pasado una guerra, no se respiraba inseguridad alguna, todo lo contrario, es gente amable y tranquila, excesivamente tranquila diría yo.


Otra vista del Mercado de Port Said con los puestos de comida, febrero 2016

 

Uno de nuestros pasatiempos preferidos era ir a pasear por la noche al mercado. Este consistía en un barrio entero donde los vecinos venden de todo; cada calle está dedicada a un tipo de artículo en concreto: ropa, fruta, carne, animales vivos, puestos de comida, etc. Por otro lado, el pasatiempo de los egipcios es tomar el té y fumar “shishas” en cualquier tetería, que prácticamente hay una en cada calle.

¿Asentarme en España?

Bueno, a pesar de que no es fácil estar largas temporadas fuera de casa aguantando el ritmo de trabajo que tiene el mundo del montaje y puestas en marcha, he de decir que pensándolo fríamente debo sentirme afortunado por estar donde estoy. La experiencia de vivir y trabajar en otros países te enriquece enormemente y siento que aún queda jugo por exprimir. Evidentemente, esta vida nómada desgasta mucho y los días de bajón anímico son doblemente sufridos al verte solo tan lejos de tu hogar y de tu círculo cercano de confianza, pero de momento me veo con fuerzas.

República Checa. Isabel Rodríguez Pérez

Publicado en Noticias
Miércoles, 02 Agosto 2017 00:00

Nació el 17 de mayo de 1990 y es hija de Rafael Rodríguez Riera e Isabel Mª Pérez Almeida, los dos de Valverde. Estudió primaria en el colegio Menéndez y Pelayo y el bachillerato en el Diego Angulo, luego se licenció en Traducción e Interpretación en la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla) y además tiene un Máster en Traducción Audiovisual.

 

Trabajo

Llegué a Praga en septiembre de 2014 -afirma Isabel Rodríguez- y me asignaron una plaza de asistente de español en un colegio internacional. Afortunadamente, en el colegio solamente hablaban inglés, por lo que la adaptación fue muy buena. La duración de la beca era de tres meses pero cuando llevaba aquí dos meses, ya me había enamorado de la ciudad. Tres meses me pareció poco tiempo, así que me puse a buscar trabajo. Hice varias entrevistas y en una de ellas me ofrecieron contrato a partir de enero, así que, pasado los Reyes, me planté en Praga de nuevo.

En esa empresa, que era una compañía aérea, estuve trabajando dos años. Empecé como operadora, a los tres meses pasé a ser Community Manager y, más adelante, Trainer. Pero desde diciembre pasado estoy como gestora de proyectos en una empresa de traducción. Este nuevo trabajo me gusta mucho y estoy muy contenta con el puesto. Es un horario de oficina normal, con una hora para el almuerzo y fines de semanas libres.

 


En la calle más estrecha de Europa, con semáforo incluido para poder pasar

 

República Checa es el país con la tasa de desempleo más baja de toda Europa (un 3,6 % el pasado diciembre). Si hablas inglés o cualquier otro idioma de la Unión Europea y tienes estudios, hay una amplia oferta de empresas internacionales que ofrecen puestos de trabajo constantemente. Las condiciones de trabajo, en general, son muy buenas. Es cierto que el salario no es en euros, sino en coronas checas, y que, quizá, para la media de Europa (que no España, ojo), no sea el más alto, pero puedes vivir perfectamente y puedes incluso ahorrar. Desde luego, comparada con la situación laboral que tiene España ahora mismo, no me puedo quejar.

 

Idioma

Por si alguien se lo pregunta, no, no hablo checo. Estoy empezando con las clases y creo que, después de más de dos años y medio aquí, va siendo hora. El idioma imprescindible es el inglés. Todas las empresas en las que he trabajado han sido empresas internacionales con sede en Praga, por lo que el idioma que usamos entre los trabajadores es el inglés. Para el resto de cosas del día a día fuera del trabajo, ayuda conocer el checo, pero no es imprescindible. Si lo quiero aprender ahora es, más que nada, por simple curiosidad, para ampliar mis conocimientos.

 


Isabel Rodríguez y su madre Isabel María en la Plaza Vieja. A la izquierda, el Ayuntamiento con su impresionante reloj astronómico y al fondo, la iglesia gótica de Nª Sra de Týn. Mayo 2015

 

Praga

¿Qué es lo que hace a Praga tan especial? Sinceramente, es una ciudad de ensueño. Es preciosa, una de las más bonitas de Europa, no es muy grande, es muy manejable y es difícil perderse una vez llevas aquí un tiempo. Hay muchas actividades a lo largo del año, parques, monumentos, conciertos, etc., así que nunca te aburres. Hay que destacar el puente de Carlos (por el rey Carlos I de Bohemia) sobre el río Moldava; la plaza de Wenceslao (lugar donde se han desarrollado todas las revueltas políticas del país); el castillo de Praga (el complejo palaciego más grande del mundo y donde vive el primer ministro); el teatro nacional; y el barrio de Mala Strana (o barrio pequeño, cerca del río).



En el puente de Carlos, el más antiguo de la ciudad, con su famosa estatua. Se dice que si tocas al perro, vuelves a Praga...a mi no me ha hecho mucha falta

 

Los checos

Hay que decir que, de primeras, el idioma no ayuda, y la actitud de los checos, en general, tampoco. Son gente mucho más cerrada a lo que estamos acostumbrados en España, sobre todo en Andalucía, y pueden parecer incluso maleducados a veces, pero en ningún momento la experiencia ha sido desagradable. Hay que entender que hasta hace poco más de veinte años vivían en un sistema comunista y la mentalidad de la población no puede ser la misma que la de cualquier otro país del suroeste de Europa, por eso puede chocar un poco al principio.

Sin embargo, tengo varios amigos checos que no son para nada cerrados, sino simpáticos y amables. Pero es verdad que en mi grupo de amigos, no hay mayoría de checos, sino más bien una mezcla de nacionalidades: franceses, portugueses, holandeses, italianos, rusos...y españoles. Pensaba, al llegar, que la comunidad española iba a ser inexistente, pero hay muchos más de los que imaginaba, y no es raro escuchar español por la calle, ya sean turistas o compatriotas que viven aquí.

 


 Isabel Rodríguez delante del Museo Nacional de estilo neo-renacentista, todo un icono de la ciudad, en la plaza de Wenceslao, octubre de 2014

 

Gastronomía y Clima

Las dos cosas más difíciles de acostumbrarse, aunque al final no te queda otra, son la comida y el tiempo. La gastronomía checa es básicamente carne. De todos los tipos y formas de cocinar que quieras, pero carne al fin y al cabo. Al principio está bien, porque es un tipo de cocina diferente, pero después de un tiempo empiezas a estar harta de tanta carne. Echo de menos el pescado. No hay mucho, hay sobre todo salmón y no es precisamente lo más barato, así que cada vez que voy a España es lo que intento comer en mayor cantidad.

En cuanto al tiempo, la temperatura en general es más baja que en España. Lo normal en invierno es no subir de los 5º C y, en verano, es raro ver temperaturas por encima de los 30º C. Yo ya me he acostumbrado y, como las casas están adaptadas para el frío, no lo pasas mal, pero siendo del sur, no hay nada que te prepare para los -14º C que hemos llegado a tener este invierno, ¡te duele la cara al andar por la calle! Y aunque tengas unos buenos zapatos, andar por la calle con nieve no es nada fácil. 

 

Tiempo libre

Además de estudiar checo voy a clases de salsa, a veces voy a nadar y viajo todo lo que puedo. También me gusta ir al cine (aquí no se doblan las películas, se ven en inglés con subtítulos en checo). Y siempre hay tiempo para tomar una cerveza checa con amigos. Está buenísima y hay de muchos tipos. En España estamos acostumbrados a beber solo rubia pero aquí existen muchas combinaciones (negra, mezcla de rubia y negra, sin filtrar…) y mucha producción local y nacional.

Si te gusta viajar, como a mí, la localización de República Checa en Europa no podría ser mejor. Está en todo el centro (no le digas a un checo que son de Europa del Este, nunca), por lo que puedes coger un autobús o un tren y en un par de horas viajar a otro país de alrededor. Pero no todo es explorar otros países. República Checa es mucho más que Praga y, una vez la tienes vista, no puedes dejar de visitar otros pueblos que son preciosos, como Karlovy Vary, Český Krumlov o Kutná Hora, entre otros. 

 

Despedida

De momento, mi plan es quedarme por aquí algún tiempo más. No me veo a largo plazo viviendo en Praga, pero nunca se sabe. Intento ir a casa todo lo posible, y desde que llegué, al menos he ido tres veces al año. Los vuelos son bastante caros desde Andalucía, ya que solo hay vuelos directos en verano, así que cuando vas, tienes que pensártelo bien y tener al menos cinco días de vacaciones seguidos, ya que por menos tiempo, no merece la pena ir. Mando un abrazo enorme a mi familia y amigos, y si a alguien después de leer esto, le ha entrado el gusanillo de venir por aquí de turismo o a probar suerte, puede escribirme sin problemas, que estaré encantada de ayudarle. ¡Nos vemos pronto!

 

Una variante de la popular cerveza checa, mitad rubia y mitad negra

 

 

Una variante de la popular cerveza checa, mitad rubia y mitad negra

Sudán del Sur. Marta Vizcaíno Callejón

Viernes, 09 Junio 2017 00:00

Nacida el 21 de junio de 1980 es hija de Javier Vizcaíno y Gracia Callejón. Estudió en el colegio de las Salesianas y luego en el instituto Diego Angulo. A continuación hizo enfermería y años después acabó la licenciatura de medicina, ambas en Sevilla. Preocupada por el denominado Tercer Mundo, ha participado en numerosos proyectos de ayuda a los países más pobres, sobre todo en África. En esta ocasión se encuentra trabajando con las misioneras salesianas en la ciudad de Tonj, en la región noroccidental de Sudán del Sur, el país más joven del mundo, ya que obtuvo su independencia en el año 2011.

Es la tercera vez que voy a Sudán del Sur -afirma Marta Vizcaíno- en las dos primeras veces no existía todavía como país, ya que en 2010 aún era Sudán y en 2011 estaba viviendo sus últimos días previos al referéndum para su independencia. Cuando he vuelto ahora, en febrero de 2017, me he encontrado un país nuevo y así se refleja en lo que miro. Hay cambios palpables y visibles nada más aterrizar.

 

La salesiana Jane Wambui

El viaje es largo: Madrid-El Cairo, El Cairo-Yuba (la capital del país), Yuba-Wau (la tercera ciudad) y luego por tierra Wau-Tonj (100 km que se cubren en tres horas). En realidad llegué a este país siguiendo a Jane Wambui, una salesiana keniata, con una fuerza, una energía, una alegría, un entusiasmo, una perseverancia, una capacidad de trabajo y de liderazgo, que las defino como inhumanas, de estas veces que sabes que alguien está cambiando la sociedad en la que vive, siempre a mejor.

La conocí en Kenia hace ya diez años, en Makuyu su pueblo, con su familia, con su gente de siempre. Pensaba que el estar en su ambiente era lo que la ayudaba a ser tan carismática, pero no, porque en Sudán del Sur, un país diferente, con etnias distintas a la suya (a ella la llaman “kawaya”, es decir, blanquita, porque su color de piel es marrón y no negro, como es la mayoría en Sudán del Sur), con otro idioma, con otra religión mayoritaria, con una forma de vida completamente diferente, sigue teniendo ese carisma que hace que la gente con la que se cruza, se transforme.

Hay 14 salesianas en todo el país, que llevan cuatro escuelas de primaria con más de 1.000 alumnos cada una, un hospital, dos centros de empoderamiento de la mujer, dos campos de refugiados y dos terrenos de cultivos. Además, gestionan ayuda directa de comida a miles de personas.

Sudán, siempre en guerra

Creo que lo que mejor define a lo que yo he conocido en Sudán del Sur sería “el país más difícil en el que haya estado nunca”. Es un país en guerra desde hace demasiadas décadas: En el siglo XIX entre las potencias que querían repartírselo; en el XX y XXI entre árabes y negros, norte y sur, dominantes y dominados, ricos y pobres, dueños y obreros, musulmanes y animistas-cristianos; y ahora entre 2011-2017, en una guerra interétnica.

Y todo esto ha provocado escasez de recursos materiales y de posibilidades de desarrollo, estudios, etc. La conclusión es que hay hambre, no hay gente profesionalmente formada, pues la aspiración primordial y diaria es conseguir comida. Sí, llama mucho la atención que el objetivo del día sea conseguir algo de comida. Todo lo que sea algo más de un plato pequeño de comida, es un extra y un regalo, así lo viven.

 

  Marta Vizcaíno y sor Jane Wambui, misionera salesiana, en Tonj

 Marta Vizcaíno y sor Jane Wambui, misionera salesiana, en Tonj

 

En Tonj los supermercados están desiertos. No hay nada salvo lo cultivable y poca gente cultiva por miedo a la guerra. Saben que en cualquier momento tendrán que migrar y no hay garantías de recoger la cosecha. Quienes cultivan, van a venderlo a puestos callejeros que forman el mercado. Y allí se venden cereales, que es la comida principal, también gallinas y alguna cosa más, pero no mucho.

 

Corrupción

Al haber hambre, el transporte de comida por tierra es lo más cotizado y en los puntos de control de los caminos que gestiona el ejército (los soldados no tienen paga, por lo que consiguen dinero mediante la corrupción y el abuso de poder), los alimentos son robados. Es decir, se les exige parte de la carga o dinero para seguir su camino y esto hace que prácticamente no haya transporte de alimentos por tierra, pues no hay nadie que quiera llevar el camión. La forma de que llegue el alimento es a través del WFP (Programa Mundial de Alimentos) y otras organizaciones humanitarias de Naciones Unidas o de ONGs grandes, que los hace llegar a través de enormes aviones de carga. Así es como les llega comida a las salesianas. Estas organizaciones necesitan a personas de confianza, capaces de distribuir y hacer llegar a grandes grupos poblacionales los alimentos, de una forma justa, pacífica y equitativa.

Marta y sor Jane (a la derecha) con un grupo de niños en la aldea de Tonj

Marta y sor Jane (a la derecha) con un grupo de niños en la aldea de Tonj, Sudán del Sur, 22 febrero 2017. Detrás se observan los fardos de paja que se emplean para construir el techo de las casas del poblado

 

Lluvia de balas

¡Qué difícil es quedarse cuando el miedo es tan grande! Unas semanas antes de llegar yo, hubo un tiroteo en donde estaban las salesianas. Las tres monjas, cuando empezaron a oír los disparos tan cerca, se tiraron al suelo para evitar las balas perdidas. Las paredes de la casa eran como prefabricadas, así que hubo una continua lluvia de balas. Después de cuatro días, con sus cuatro noches, tumbadas en el suelo para evitar ser alcanzadas e imagino que rogando a todo y rezando todo para que no entrasen en la casa, dejaron de oír disparos. Al salir de la casa vieron una ciudad devastada. Estaban los restos de cuatro días de matanza, y creo que es mejor ni imaginar. Y esas monjas, allí siguen, no se han ido.

Hace años, en una conferencia de catástrofes y emergencias, oí a un experto (y apostaría a que era ateo) hablar sobre el genocidio de Ruanda diciendo algo como “cuando la cosa se pone fea, todos se van: las ONGs, las Naciones Unidas,... pero las monjas y los curas son los que se quedan”. Y lo he comprobado en mis propias carnes. Y según he hablado con algunas de ellas, lo que les hace ser diferentes, es el no miedo, la confianza y la fe.

Sinceramente, me he quedado muy sorprendida y asombrada de la fortaleza, las ganas de cambiar el mundo, la bondad, la generosidad, la capacidad de trabajo, en un ambiente tan hostil y amedrentador como es el de la guerra activa diaria.

 

 

Aprendiendo a moler cereal

 

Mi día a día en Sudán del Sur

Como médica y enfermera: me encargo de la educación sanitaria y urgencias. Como amiga de Jane: asistencia en el colegio, es decir, doy clases de primaria, hago de secretaria, administrativa, ayudo en la logística y en todo lo que vaya surgiendo. Como persona acogida en una casa salesiana: ayudando en la casa (mantenimiento de almacenes, electricidad, informática), sintiéndome parte de ella. Sor Jane tiene esa capacidad de buscar a los más necesitados y prestar 200 brazos de ayuda.

He sido hasta albañil. Un fin de semana, junto con profesoras y alumnos del colegio, ayudamos a construir una casa para una señora muy pobre que cuidaba de un niño de 14 años al que le faltaba una pierna. Pues bien, Sor Jane consiguió que Médicos Sin Frontera le hiciera al niño una pierna ortopédica Los alumnos del colegio hicieron 350 ladrillos con barro y agua, luego fuimos a buscar paja para el techo y en un día acabamos una casa de 4 x 4 metros, para que la señora y el niño tuvieran un sitio donde estar.

 

Llegando a Wau, una de las ciudades de Sudán del Sur. El avión sobrevuela la zona campestre situada a las afueras de la ciudad. Una preciosa vista aérea sacada por Marta Vizcaíno

 

Agradecimientos

Quería dar las gracias a mi familia, especialmente a mis padres, que son dos tesoros y que llevan en el cuerpo y en sus corazones, mucho miedo transformado a base de necesidad. Y a mis amigas de Valverde, que siempre me apoyan y ayudan en estos viajes. Y a las salesianas, por darme la posibilidad de vivir esta experiencia; en especial a Jane, por su ejemplo.

Alumnos de la escuela ayudando a construir una casa. Al fondo, las casas de la aldea

Por Jesús Copeiro

Inglaterra. Sandra Lara López

Jueves, 06 Abril 2017 00:00

Nació en Valverde el 16 de febrero de 1991, estudió en el colegio Los Molinos, continuó en el instituto Diego Angulo y posteriormente se graduó de maestra de Educación Infantil en la Universidad de Huelva. Mi madre se llama Mercedes, auxiliar de enfermería, más conocida como la “Fina” y mi padre Antonio, cocinero y actual dueño del Bar “El Bocaito”. Empecé mi andadura por tierras inglesas el 22 de Septiembre del 2016 -dice Sandra Lara- con ganas de probar una experiencia diferente, conocer otras costumbres y aprender y reforzar mis conocimientos con otro idioma, como es el inglés, hoy día tan importante para todo el mundo empresarial y más si cabe para mi futura profesión, como maestra.

 

Trabajo de “au pair”

Ya han pasado siete meses desde que empecé mi trabajo como ‘au pair’ en la Isla de Man, concretamente en Douglas, la capital. ¿Qué significa ser ‘au pair’? Este es un término francés, más conocido en España como niñera y que significa, que una familia de otro país te acoge en su casa a cambio de trabajo, como cuidar a sus hijos, limpiar la casa u otras tareas, ofreciendo alojamiento, comida gratuita y una pequeña paga semanal.

Vivo con una familia de origen irlandés que lleva viviendo en la isla muchos años. Se trata de Emer y Sean con sus tres hijos adolescentes de 15, 16 y 18 años. Mi trabajo se basa en mantener recogida y limpia la zona de la cocina y el servicio de lavandería (poner lavadora y secadora), sacar a pasear a dos perritos que tiene la familia tres días en semana y recoger a los niños en coche de la parada del bus. Trabajo de lunes a viernes, unas 35 horas semanales. Tengo libre los fines de semana y aprovecho para viajar o para salir con amigos. Los martes por la tarde voy a clases de inglés en el College (Universidad) de 18 a 21 h. Cada curso es trimestral y lo paga también la familia.

 

Isla de Man

Desde el aeropuerto de Faro viajé a Dublín y de allí en otro avión hasta la Isla de Man, es decir, tomé dos aviones, pero la familia pagó el vuelo a la isla. También puedes acceder a ella por medio del ferry.

La Isla de Man, es una pequeña islita de unos 85.000 habitantes, situada entre Irlanda e Inglaterra. La isla ha formado parte de los reinos de Noruega, Escocia e Inglaterra. Actualmente no forma parte del Reino Unido, pero depende de la Corona británica, con Parlamento y moneda propia (la libra manesa, con el mismo valor que la libra esterlina). La bandera de la isla es roja con el símbolo de las tres piernas, un emblema celta.

La Isla de Man está considerada como un paraíso fiscal y atrae negocios del exterior gracias a su política de bajos impuestos y a su regulación financiera. Aquí la tasa de paro es aproximadamente del 0’3%. Resumiendo hay trabajo para todo el mundo y no es necesario tener un nivel elevado de inglés para que te contraten en cualquier empleo.

 

 En la Wheel Laxey, una gran rueda hidráulica construida en una ladera de la aldea, en la costa este, el 3-12-2016. Laxey significa “Río de Salmón” en el idioma noruego antiguo.

 

La Isla de Man es conocida sobre todo por las carreras de motociclismo internacional, carreras a contrarreloj sobre carreteras cerradas al tráfico. En la actualidad, se considera una de las carreras más peligrosas y veloces del mundo del motociclismo. Este año se celebran del 27 de mayo al 9 de junio y se lo recomiendo a todo aquel que le guste las motos. En esas semanas se duplica la población de la isla con gente que llega de todo el mundo.

Respecto al clima, la temperatura media es de 8-10º C y el viento es uno de los aspectos atmosféricos más relevantes. También las lluvias son frecuentes, puede llover 17 días de los 30 que tiene un mes. Como suelo decir, en Inglaterra puede cambiar el tiempo cada veinte minutos.

 

Los ingleses

Podría destacar de los habitantes de la isla que son muy confiados, no temen por nada ni nadie porque no ven el mal, siempre piensan en positivo. Son respetuosos y hay tres palabras claves en su vocabulario: “sorry”,  “thank you” y “please” (perdón, gracias y por favor).  Si tuviera que decir algo negativo o diferente a mis costumbres, sería el que no dan tantas muestras de cariño como nosotros, no son tan “besucones”, siempre se saludan con un apretón de manos sin importar el sexo de la otra persona.

 

Sandra Lara en una vista impresionante de Douglas, la capital de la Isla de Man, con su zona portuaria, el 5 febrero 2017. En el centro de la bahía se observa un pequeño castillo al que se puede llegar andando cuando la marea está baja.

 

Fines de semana

Los fines de semana suelo quedar con mis amigas españolas. Los sábados vamos al Café Lingo, donde un grupo de voluntarios, junto con una maestra, ofrecen apoyo a las personas llegadas a la isla para aprender el idioma de una forma divertida y relajada, mientras tomas una taza de café. Luego vamos a tomar el lunch (almorzar), pasear o ver las tiendas de ropa de la calle peatonal. Otras veces, quedamos para hacer una ruta y conocer otros rincones de la isla, como son los Glens (bosques/parques), llenos de árboles y zonas verdes o también sus diferentes playas. También he visitado muchas ciudades inglesas, como Manchester, Liverpool o Londres y en marzo tengo pendiente visitar Bristol.

 

Comida

La comida, seguramente, era uno de los asuntos que más me preocupaba, al igual que los horarios del país. Para nosotros, en España, la comida más importante es el almuerzo, aquí la comida principal es la cena. Para ellos el almuerzo es algo sencillo, comida rápida, ensaladas o sándwiches,  ya que tanto los niños como los adultos hacen esta comida en su horario de clase o en el trabajo y disponen normalmente de media hora. Y suelen beber un té o un café a la vez que comen un entrecot con verduras, por ejemplo. El plato más característico de los domingos o fines de semana es el roast-beef  (asado de buey o ternera al horno), que suele ir acompañado del Yorkshire pudding (masa horneada con forma de cuenco).

 

Sandra acompañada de amigos españoles en Peel, un pueblecito de la costa oeste. De izquierda a derecha, Noelia (Alicante), Ana (Mallorca), Ainoa (Galicia), Ainhoa (Málaga), Carlos (Granada) y Alex (Granada). Al fondo el castillo, 15-10- 2016

 

Nostalgia

Me crié en Valverde del Camino y me siento valverdeña y andaluza con mucho orgullo. Porque no empiezas a apreciar lo que tienes hasta que lo pierdes, como se suele decir, aunque yo siempre volveré a mi tierra. Echas de menos las comidas, reunidos todos a la mesa para almorzar o cenar y charlar sobre cómo ha ido tu día, el buen tiempo, el cielo despejado y el solecito brillando en cualquier época del año, las fiestas de tu pueblo, ir a un bar y pedir una caña o un tinto de verano con sus aceitunas o su aperitivo. Pero entiendes y te das cuenta de que existe y existía todo eso cuando has viajado y has conocido otro mundo.

 

Sandra delante del castillo de Peel, en la costa oeste, el 15 octubre 2016. El castillo fue construido por los vikingos mientras reinaban y su dibujo aparece en el reverso de los billetes de 10 libras manesas

 

Me vine a este país con el objetivo de aprender su lengua, de aprovechar el momento, vivir experiencias, etc. Estando tan lejos de tu casa, de tu zona de confort, ves como todo lo que te rodea es tan diferente que muchas veces da hasta miedo. Pero por otro lado, ahí afuera hay tanto mundo por descubrir que cada vez quieres viajar más y conocer nuevos rincones que aporten a tu vida……cosas enriquecedoras.

 

Sandra y su hermana Yolanda delante del Big Ben. Londres, 28 enero 2017

 

Para mí, esto ha sido y es algo más que un viaje, porque ha dejado una huella muy grande, la cual ha aportado momentos de felicidad, momentos difíciles y una experiencia que nadie me podrá quitar. Como bien dijo el filósofo San Agustín de Hipona, “el mundo es un libro y aquellos que no viajan sólo leen una página”. 

Inglaterra. Ángela Romero Domínguez

Viernes, 17 Marzo 2017 00:00
Nació en Valverde del Camino el 10 de noviembre de 1992, es hija de Juan Antonio Romero “Leman” y María Auxiliadora Domínguez. Estudió en el colegio Menéndez y Pelayo, continuó en el Instituto Diego Angulo y se graduó en Biología por la Universidad de Sevilla. Hace un año quiso embarcarse en una nueva aventura y se fue a Brístol (Inglaterra) donde se encontraba Juan Manuel Castillo Martín, su novio. Se conocieron en la facultad y ambos decidieron que era una buena oportunidad para mejorar su inglés y demostrarse a sí mismos que eran capaces de empezar de cero en un país distinto, como otros tantos inmigrantes. Era hora de superar miedos y de intentar crecer personalmente un poco más, así que Ángela hizo sus maletas para volver con ellas llenas de nuevas y distintas experiencias.



Bristol

Llegué a esta ciudad vía Faro -afirma Ángela Romero- el 4 de febrero de 2016. Bristol es una ciudad única, ni pequeña ni grande; ni relajante ni estresante; con una alegría que le caracteriza a pesar del clima inglés. Está asentada entre el mar y la campiña inglesa. El río Avon atraviesa el centro de la ciudad, por lo cual se construyó el conocido Clifton Suspension Bridge (el puente colgante de Clifton), que une las dos partes y es  uno de los símbolos de la ciudad. Bristol cuenta además con un importante puerto comercial y una prestigiosa universidad.
 
Tiene inmensos y numerosos parques verdes por los que pasear. Hacer en ellos una barbacoa con amigos puede convertirse en el mejor plan en un día “soleado”. La ciudad es famosa por su industria musical y de cine. Es la ciudad natal del actor Cary Grant y de artistas grafiteros como el genial Banksy, un artista urbano callejero que deja su arte plasmado en muchas de sus paredes manifestando su crítica a la sociedad actual.
Hay numerosos festivales en verano donde muchísima gente de diversa edad se echa a la calle para disfrutar. Fue una de las cosas que me llamó más la atención, el ver cómo aprovechan cualquier día soleado, sea martes o sábado. Uno de los festivales más conocidos es el Bristol Balloon Festival, donde cientos de globos aerostáticos de diferentes formas echan a volar a la vez, cubriendo todo el cielo de la ciudad. Y luego llevan a cabo un espectáculo de luces al son de canciones y acompañado de fuegos artificiales.
Tiene una gran oferta de restaurantes, cafeterías y pubs de todo tipo, al igual que numerosos museos, iglesias y grandes monumentos con importante carga histórica. El centro de la ciudad sufrió importantes daños durante los bombardeos de la II Guerra Mundial y de hecho se conservan dos iglesias dañadas, que sirven como homenaje a las víctimas que produjo.
Bristol ofrece una gran variedad cultural y lo mejor de todo, eres siempre bienvenido o al menos yo me sentí así. No he notado ningún cambio respecto al Brexit, siempre me han tratado genial. Incluso el día después del Referéndum, pudo verse un bonito gesto por parte de algún bristoleño en una de las calles de la ciudad que decía así: “Si eres un inmigrante en el Reino Unido, por favor, coge una rosa. Y recuerda que el 62% de los bristoleños, votaron permanecer en la UE”.
Sinceramente, me ha sorprendido la gran cantidad de españoles que residen aquí. Brístol es una ciudad que alberga muchas culturas y diversas nacionalidades, como polacos, italianos o indios en su gran mayoría.

 

Tiesto con flores ofreciendo al inmigrante una rosa y recordándole que un gran porcentaje de la población de Bristol votó a favor de la permanencia en la Unión Europea, junio 2016 (Foto: Best of Bristol)

Clima

Brístol es una ciudad del suroeste de Inglaterra, con lo cual el clima no llega a ser el típico clima inglés. Hace frío, como es normal, pero nada del otro mundo. También llueve y la mayoría de los días son grises, aunque he de reconocer que al llegar me llevé una grata sorpresa, pues  pensaba que sería mucho peor. No obstante, es un clima triste que, acostumbrada a nuestro sur, no sería capaz de soportar durante muchos años.

 

Ángela Romero junto al puente colgante de Clifton sobre el río Avon, que une las dos partes de la ciudad, 5-3-2016

 

Ángela Romero junto al puente colgante de Clifton sobre el río Avon, que une las dos partes de la ciudad, 5-3-2016



Gastronomía                                                                                              

En mi opinión, es otro punto en contra de la vida en Inglaterra. Se estila mucho la comida precocinada de todo tipo, no les gusta mucho cocinar. Así que, como “a la fuerza ahorcan”, tuvimos que aprender a manejarnos en la cocina y hacer unos buenos guisos para que la estancia fuera más amena. Aunque es cierto que también puedes degustar deliciosas especialidades como el famoso “Fish and Chips”; el “Sunday Roast”, un asado que suele tomarse los domingos; o el English Breakfast, un desayuno inglés que en la actualidad es más habitual tomarlo los fines de semana, cuando pueden disfrutar de él tranquilamente.

  

Trabajo

Como en el resto de Inglaterra, Brístol cuenta con muchísimas oportunidades laborales, sobre todo en el sector de la hostelería. Además tienes la oportunidad fácilmente de ascender en poco tiempo. Estoy actualmente estudiando el idioma e involucrándome más en el día a día inglés.  Los fines de semana los dedico a disfrutar de Brístol y conocer también otras ciudades como Liverpool o Londres. Mi estancia aquí está finalizando, pues en un mes o mes y medio volveremos a España para continuar con nuestros estudios. Así que, antes de volver, queremos visitar aquellos lugares que tenemos aún pendientes.
También es muy habitual, aquí en Inglaterra, hacer algún tipo de voluntariado, es decir, prácticas no remuneradas en alguna empresa para tener una experiencia laboral en el curriculum. Nosotros no hemos podido disfrutar de esa ventaja, ya que nuestro sector ofrece muy pocas oportunidades. Pero recomiendo que si tienes la ocasión, no la dejes escapar.


Ángela dando de comer a una ardilla en un parque de Bristol, 6-3-2016

 

Ángela dando de comer a una ardilla en un parque de Bristol, 6-3-2016



Los ingleses

Suelen ser muy educados. Las tres palabras que más he escuchado durante mi estancia aquí han sido “sorry” (lo siento), “thank you” (gracias) y “please” (por favor). Es algo automático, por cualquier cosa, se disculpan o te dan las gracias. Sin embargo, cuando quieren pedirte algo, usan mucho el “para mí” como por ejemplo: “¿Puedes hacer esto para mí, por favor?”. En un principio puede molestar porque te hace sentir inferior, pero en ellos, este tipo de petición es algo totalmente inofensivo y normal como me han explicado muchas veces.
Los ingleses son las personas más patrióticas que jamás he conocido. Ellos mismos lo dicen. Miran siempre por su país a pesar de que no sea tan bueno para ellos. Por ejemplo, compran cosas hechas en su país y aunque sepan que hay otras mejores, prefieren adquirir las suyas.
He tenido la oportunidad de conducir y tener un coche a mi disposición en Inglaterra por lo que, al volante, he de decir que me sorprendió también lo amables que eran. Siempre esperan su turno y respetan a los demás, ni mucho menos te pitan porque te cueles, es más, o bien te dejan paso o te dan las gracias cada vez que tú se lo cedes.

 

Ángela  y Juan Manuel en la aldea de Castle Combe, situada a 20 km de Bristol, el 6 noviembre 2016

 

Ángela  y Juan Manuel en la aldea de Castle Combe, situada a 20 km de Bristol, el 6 noviembre 2016



Final
Como ya he dicho anteriormente, queremos volver muy pronto. Nos gustaría seguir formándonos como biólogos y continuar sumando experiencias. Ésta ya llega a su fin, pero seguro que vendrán otras también interesantes y de las que aprenderemos a sacarles provecho.

Ángela y Juan Manuel en la Bristol Balloon Festival, una fiesta donde se dan cita centenares de globos aerostáticos, 13-8-2016

 

Ángela y Juan Manuel en la Bristol Balloon Festival, una fiesta donde se dan cita centenares de globos aerostáticos, 13-8-2016

 

Jamás pensé que me fuese a gustar tanto vivir esta experiencia,  me llevaré mis maletas llenas de recuerdos. He tenido la oportunidad de conocer a muchísimas personas, nuevos amigos que le han dado el toque mágico a esta estancia y eso, eso vale millones.

Inglaterra. Elena Bermejo Ramíez y Pablo Bermejo Romera

Lunes, 12 Diciembre 2016 00:00

¿Cómo comenzó?

Nuestra aventura comenzó un 16 de octubre del año 2015, no hace mucho tiempo, pero cuando uno abandona su país y a su familia puede parecer interminable. Mi pareja Pablo, hijo de Ángel Bermejo (con el que estuvo viviendo un año en Chile) y de Petri Romera, vecina de nuestro Valverde, me propuso un día la idea de partir al extranjero en busca de verdaderas oportunidades y, por supuesto, vivir una nueva experiencia, puesto que yo nunca había residido fuera de España. Al principio la idea no me convenció demasiado porque estaba y estoy cursando un Master universitario, y me preocupaba el hecho de que tal vez no tuviera tiempo para combinar trabajo y estudios. Pero finalmente me lancé y compramos los billetes sin pensarlo más.

A nuestras familias les dio un poco de pánico la nueva etapa que íbamos a iniciar porque obviamente íbamos sin casa y sin trabajo, totalmente a la aventura. Aunque, al menos, yo iba con el idioma que, se crea o no, es una barrera bastante importante en este país y el hablarlo facilita mucho las cosas.

 

En Londres

Pues bien, hicimos las maletas y el día 16 de octubre cogimos nuestro vuelo a Gatwick. Cuando llegamos nos pusimos en contacto con Luis Marín, nuestro amigo valverdeño, que nos acomodó en su casa londinense aquella noche. Los días sucesivos nos quedamos en varios hoteles mientras buscábamos trabajo y casa. Aquí en Londres encuentras trabajo muy rápido, pero encontrar casa ya es otra historia. Pablo encontró trabajo a los cinco días como ayudante de cocina o kitchen porter y yo a las dos semanas como recepcionista o hostess de un restaurante. El hecho de encontrar trabajo cuanto antes era imprescindible porque Londres es una ciudad muy cara en todos los sentidos y no podíamos estar más tiempo tirando de los ahorros porque éstos volaban.

Encontramos casa a las dos semanas y ya pudimos respirar tranquilos porque finalmente teníamos trabajo y vivienda. El tema de encontrar casa en Londres es bastante peculiar y decepcionante a la vez. Las casas londinenses no se pueden comparar con las nuestras de Valverde porque, para empezar, te exigen un sinfín de documentos que certifiquen que eres apto para vivir en esa casa. Una vez aceptados, hay que entregar un depósito de al menos dos semanas de alquiler que vienen siendo más de 300 libras. Luego tienes que pagar el primer mes de alquiler que a nosotros nos supuso y aun nos supone 640 libras (800 euros más o menos) por una casa compartida, sí sí, compartida. Por otro lado, las casas aquí raramente tienen salón, por lo que sueles pasar todo el día o en la cocina o en el cuarto. Si lo piensas bien, es un poco abusivo, porque en Valverde puedes alquilar por 400 euros una casa entera para ti solo y aquí en Londres la mayoría de las casas de alquiler son para compartir entre 5 o 6 personas, cada uno de su madre y de su padre. Pero bueno, al fin y al cabo, tuvimos suerte de encontrar todo en poco tiempo y de empezar a acostumbrarnos al nivel de vida británico.

 

Elena Bermejo (derecha) y amigas valverdeñas en la famosa tienda de libros de la película Notting Hill, 28-12-2015

 

El idioma

Si antes de partir a un país extranjero se tiene un mínimo nivel del idioma, uno se marcha un poco más relajado, pensando que no habrá problema alguno con la comunicación. Pues bien, eso es lo que me pasó a mí. Yo soy graduada en Traducción e Interpretación de francés como primer idioma e inglés como segundo, por lo tanto, poseía unos conocimientos mínimos de inglés. Sin embargo, una vez que te bajas del avión y la British people y no tan British empieza a hablarte, parece que todo el inglés que llevas se hubiera quedado en el avión y no entiendes nada. El inglés que aquí se habla es bastante multicultural, hay que lidiar con muchos acentos diferentes, algunos te resultan familiares a los listenings que se hacían en el Instituto o Universidad, pero otros parecen un idioma totalmente diferente. Pero bueno, la ventaja que tiene eso es que, una vez llevas viviendo aquí casi un año, te acostumbras a tantos acentos que te resulta normal y más sencillo comprender todo. Es cuestión de adaptarse.

Por otro lado, está el inconveniente o la ventaja de que en Inglaterra y sobre todo en Londres hay mucha gente de habla hispana. Inconveniente porque, en cierto modo, los que deciden venir a Inglaterra por un tiempo como nosotros es con idea de aprender el inglés y es algo muy habitual, por no decir cotidiano, de  encontrar gente española. Yo, sin ir más lejos, atiendo a muchos españoles en mi restaurante y como es natural no les vas a hablar en inglés, porque resulta un poco incómodo expresarte en una lengua que no es la tuya propia. Sin embargo, también es una ventaja porque en la lengua materna uno entiende mejor las cosas y nosotros al llegar a Londres nos supimos mover y orientar bien los primeros días gracias a la ayuda de algunos españoles que nos echaron una mano con el papeleo inicial de nuestra aventura.

 

Anochecer en Londres. Una encantadora fotografía de Pablo y Elena junto al Támesis y como fondo la Tower Bridge, el Parlamento y el Big Ben, 27-9-2016

Anochecer en Londres. Una encantadora fotografía de Pablo y Elena junto al Támesis y como fondo la Tower Bridge, el Parlamento y el Big Ben, 27-9-2016

 

 

La vida londinense y su gente

Como todos sabéis, Londres es una ciudad enorme y eso da lugar a que no tengas tiempo de aburrirte. Hay un montón de opciones culturales y de ocio cada día y lo bueno es que la mayoría son gratis. Tanto Pablo como yo hacemos planes para terminar de visitar esta gran ciudad en nuestros días de descanso y la verdad, no te decepciona. A mi personalmente lo que más me ha gustado de momento son los inmensos parques que tiene y los interminables museos. Por otro lado, Pablo aprovecha cada momento libre de la semana para ir a Ravenscourt Park y jugar algún que otro partido de fútbol, puesto que él antes de venir a Londres jugaba en la Olímpica Valverdeña y en el Valverde Fútbol Club, y lo echa mucho de menos. Sin embargo, lo que nunca dejamos pasar es nuestra visita semanal obligatoria a un bar muy típico inglés llamado Wetherspoon. Hay un montón de estos bares por toda Inglaterra y son bien conocidos por sus platos y cervezas. Se lo recomendamos a los valverdeños que decidan visitar Londres algún día.

Por otra parte, los londinenses disfrutan mucho de la ciudad, pero exclusivamente los fines de semana porque aquí el horario laboral es de 9 a 6 de la tarde y cuando terminan vuelven normalmente a casa. A la gran mayoría les encanta los españoles y en ocasiones hasta se esfuerzan por hablarte en español y aprender un poco más de nuestra cultura, sobre todo si eres del Sur. Aunque, por otro lado, también está la versión opuesta del típico británico de nacimiento que no soporta a los extranjeros y se siente invadido. Yo de momento no me he topado con ellos pero sí he leído en las noticias que desde que salió el Brexit en las elecciones del pasado mes de junio, la xenofobia es más notoria en las calles de Londres.

 

El tiempo

Existe el estereotipo de que en Londres y en general en Inglaterra llueve mucho y hace frío. Pues bien, tengo que decir que bajo mi experiencia no es del todo así. Sí es cierto que en invierno hace mucho frío, pero como en todos los sitios y en verano hace también bastante calor. De hecho, este verano ha sido bastante caluroso con temperaturas de hasta 36 grados, que es demasiado y resulta bastante bochornoso puesto que las casas no están equipadas ni de aire acondicionado ni de persianas.

Por otro lado, hemos tenido muchos días soleados y con muy buen tiempo a lo largo del año. No siempre está nublado y oscuro como se suele pensar. Recomiendo a todo el mundo que venga en primavera, pues no hace mucho frío y los parques están preciosos llenos de castaños que le dan un color de ensueño.

 

Elena y Pablo delante del London Bridge, 27 septiembre, 2016

Elena y Pablo delante del London Bridge, 27 septiembre, 2016

 

 

El trabajo y el salario

En Londres hay mucho trabajo, eso sí es verdad. Pero al igual que hay empleos donde el trabajador tiene sus derechos y su contrato, también hay otros donde el trabajador ni tiene contrato ni tiene derechos y cobra en negro. Afortunadamente, nosotros dos poseemos un trabajo de la primera categoría y tenemos nuestros derechos, nuestro contrato y como buenos ciudadanos de esta ciudad pagamos las tasas y los impuestos que corresponden. El sueldo suele ser bueno si lo comparas con el salario medio español, pero también hay que tener en cuenta que el nivel de vida también es diferente y lo que gasta una persona en vivir aquí no es lo mismo que en Valverde y, tampoco, en Madrid.

 

Valverdeñas en Londres. De izquierda a derecha: Mª Luisa Sánchez, Ángela García, Elena Bermejo, Patricia Calero y Patricia Sánchez, delante del Buckingham Palace, 29 diciembre 2015

Valverdeñas en Londres. De izquierda a derecha: Mª Luisa Sánchez, Ángela García, Elena Bermejo, Patricia Calero y Patricia Sánchez, delante del Buckingham Palace, 29 diciembre 2015

 

Por otro lado, en Reino Unido a diferencia de España, para conseguir empleo en la hostelería hay que realizar una serie de cursos que demuestren que posees las cualidades y los conocimientos para trabajar en el sector. Nada más empezar a trabajar, tanto Pablo como yo pasamos una semana estudiando una serie de temas centrados en asuntos de salud en el restaurante y hasta que no lo superaras no podías cobrar.

A fin de cuentas, Pablo y yo ahorramos todos los meses un porcentaje del sueldo y eso nos ha permitido salir de vacaciones a otros países como Alemania y Francia. Esa es una de las ventajas de trabajar aquí.

 

La comida

En Londres no existe ningún plato típico como en Valverde, excepto el fish and chips que es básicamente pescado rebozado con patatas fritas. Lo que más nos impresionó al entrar en un supermercado fue la gran variedad de comida internacional. Prácticamente hay secciones para cada país y cultura del mundo, pero casi siempre son platos precocinados. Todavía cuesta acostumbrarnos al tipo de comida que aquí hay, porque apenas se venden los productos que podríamos encontrar en el Mercadona. Para ello hay que ir a pequeñas tiendas  que existen en algunas zonas de Londres, donde hemos encontrado Cola Cao, pipas, rosquillas, queso fresco (no se vende queso fresco en los grandes supermercados), etc.

Por otro lado, cada vez que queremos hacer lentejas o garbanzos, nos vemos inmersos en una odisea porque o bien no encontramos los ingredientes necesarios o los que hallamos no son de calidad, ni saben de la misma manera. Sinceramente, el cambio de comida lo hemos notado mucho, como casi todo el mundo supongo, pero poco a poco nos vamos acostumbrando. Como bien se dice en Valverde: “Con cualquier cosa come un pobre”.

 

Pablo Bermejo en el puente del Parlamento con el London Eye o noria gigante detrás, 2-4-2016

Pablo Bermejo en el puente del Parlamento con el London Eye o noria gigante detrás, 2-4-2016

 

 

Expectativas de futuro

Nuestras expectativas de futuro son creo que opuestas a las de las personas que vienen a Londres, porque casi todas ellas vienen para un par de años. Sin embargo, nuestro objetivo principal es vivir la experiencia y conocer la cultura, además de ahorrar dinero y aprender inglés. Por ello, nuestro próximo destino será otro país, ya sea en Europa o fuera de ella. Nos gustaría dar el paso a Alemania y comenzar otra aventura. Con esto no quiero decir que Londres nos haya decepcionado, pero es una ciudad masificada donde el estrés reina cada día y a cada hora.

Por otra parte, hemos aprendido un montón con esta experiencia y hemos disfrutado a lo grande de sus interminables opciones culturales y de sus indescriptibles parques con sus fuentes y ardillas. En otras palabras, es una ciudad que nunca terminas de conocer y que no decepciona a nadie porque no llegas a aburrirte en ella.

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