Los embalses españoles alcanzan el 83% y duplican las cifras del año pasado

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Tras un invierno especialmente lluvioso, la reserva hídrica de España supera el 83 % de su capacidad, una cifra que mejora la seguridad de abastecimiento pero deja claras diferencias territoriales que siguen condicionando la agricultura y la gestión de recursos. Estos volúmenes elevados reducen el riesgo inmediato de restricciones, aunque la atención se mantiene en las cuencas más deficitarias.

Volumen almacenado 46.494 hm³
Porcentaje sobre capacidad 83 %
Aumento semanal +265 hm³ (≈0,5 %)
Respecto al mismo periodo del año pasado +14.041 hm³
Por encima de la media de la última década +15.535 hm³
Precipitación máxima registrada (esta semana) San Sebastián — 81,9 mm

Qué ha cambiado y por qué importa

Los datos oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica confirman que la acumulación de precipitaciones en los últimos meses ha revertido en gran medida el déficit que arrastraban muchas cuencas. La mejora no es homogénea: la vertiente Atlántica ha recibido la mayor parte de las lluvias, mientras que la vertiente Mediterránea ha sido más seca.

Como resultado práctico, se reduce la probabilidad de cortes en el suministro urbano inmediato y se alivian las reservas destinadas a riego, pero el equilibrio final dependerá de las lluvias próximas y de las decisiones sobre desembalses y trasvases.

Variaciones por cuenca

Doce ámbitos hidrográficos han ampliado sus volúmenes respecto a la semana anterior, aunque algunas zonas han experimentado descensos leves. Entre las caídas más recientes figuran Galicia Costa, Tajo, Tinto-Odiel-Piedras y las cuencas internas de Cataluña, con retrocesos menores en puntos concretos.

  • Cantábrico Oriental: 93,2 %
  • Cantábrico Occidental: 92,0 %
  • Miño-Sil: 91,0 %
  • Galicia Costa: 94,2 %
  • Cuencas internas del País Vasco: 95,2 %
  • Duero: 85,0 %
  • Tajo: 82,8 %
  • Guadiana: 86,1 %
  • Tinto, Odiel y Piedras: 92,6 %
  • Guadalete-Barbate: 91,8 %
  • Guadalquivir: 81,8 %
  • Cuenca Mediterránea Andaluza: 73,4 %
  • Segura: 47,2 %
  • Júcar: 63,7 %
  • Ebro: 84,6 %
  • Cuencas internas de Cataluña: 92,2 %

La mayor parte de las cuencas supera el 50 % de su capacidad; la excepción más relevante es la del Segura, que, pese a la mejora en los últimos meses, se mantiene por debajo del umbral del 50 % y exige vigilancia debido a su vinculación con el regadío intensivo.

Consecuencias prácticas

Para regantes y gestores hidráulicos, los datos actuales permiten planificar con más margen la temporada de riego, pero no eliminan la necesidad de medidas de contención en áreas con reservas reducidas. En electricidad, los embalses en mejor estado alivian la dependencia de fuentes térmicas en periodos de alta demanda.

La disparidad entre la vertiente Atlántica y la Mediterránea seguirá marcando la agenda: mientras la primera ha recibido aportes importantes, la segunda necesita más lluvias para consolidar la recuperación de sus acuíferos y embalses.

En las próximas semanas serán clave las previsiones meteorológicas y las decisiones administrativas sobre gestión del agua, trasvases y regulaciones de riego para convertir este arranque favorable en una recuperación sostenida a lo largo del año.

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