Picos de Europa: artistas abren refugio de arte con vistas a la cordillera

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En pleno corazón de la vertiente oriental asturiana ha irrumpido un proyecto que combina turismo de alta gama, arte contemporáneo y raíces rurales: el complejo que desde esta temporada figura como el primer hotel con la categoría de cinco estrellas Gran Lujo en el Principado cumple diez años y replantea cómo se vive el paisaje en Asturias. Su propuesta importa hoy porque atrae a clientes internacionales, impulsa la economía local y sitúa al destino entre las alternativas de turismo de lujo en España.

Desde Oviedo, la ruta atraviesa la rasa litoral y sube por la Sierra del Sueve hasta el corredor que mira al Cantábrico; después, una carretera secundaria conduce por valles y bosques hasta la aldea reformada donde se asienta el complejo. La llegada revela un contraste intencional: arquitectura tradicional asturiana remodelada para ofrecer servicios de primer nivel y panorámicas directas a los Picos de Europa.

Un proyecto con raíces familiares y recorrido transatlántico

El resort forma parte del Grupo Nature, propiedad de la familia Álvarez, una saga con historia migratoria entre Asturias y México. Fue Tomás Álvarez quien decidió invertir en la región siguiendo la voluntad de su progenitor de regresar al Principado; la transformación de la antigua casona en alojamiento de lujo fue el primer proyecto desarrollado por el grupo sobre terreno asturiano.

La compra del inmueble está envuelta en una anécdota que la propia dirección relata como decisiva: durante la visita al lugar un halcón se posó en la finca, gesto que la familia interpretó como un buen augurio. A partir de ahí se planificó la rehabilitación y la incorporación de nuevos edificios dispuestos para respetar el entorno rural.

Arte, paisaje y servicios: la carta de presentación

El resort sorprende por la conjunción de piezas artísticas y paisaje. En los jardines y salones hay obra de autores reconocidos —entre ellos Salvador Dalí, Picasso y Miró— y esculturas de artistas asturianas que dialogan con las montañas al fondo. La pieza más visible es una gran edición en bronce de Dalí que, desde el exterior, apunta hacia el perfil rocoso de la cordillera.

Los espacios comunes combinan salas de estilo inglés, bibliotecas y rincones de lectura, mientras que las zonas exteriores incluyen jardines, terrazas y una piscina con borde infinito. El centro wellness ofrece circuitos térmicos, sauna, baño turco y una piscina cubierta con vistas; la oferta gastronómica, dirigida por el chef Ramón Celorio, se apoya en productos locales con sutiles referencias internacionales, entre ellas influencias mexicanas.

  • Ubicación: Cofiño (concejo de Parres), Asturias.
  • Habitaciones: 28 unidades, capacidad para 56 huéspedes; suites con balcones panorámicos.
  • Servicios: spa, piscina exterior infinity, comedor panorámico y colección de arte.
  • Arte: más de un centenar de piezas, con esculturas y obras de Dalí, Picasso, Miró y creadores locales.
  • Rango de precios: tarifas orientativas que sitúan al complejo en el segmento de lujo.

La experiencia está pensada para que muchos clientes apenas salgan de las instalaciones: vistas, gastronomía y programas de bienestar buscan retener la estancia. Aun así, la ubicación facilita excursiones de un día a sitios como las playas de Colunga, el Picu Pienzu o villas históricas de la costa y del interior asturiano.

Una apuesta por el terroir: viñedos y tradición

El proyecto se extiende más allá del alojamiento. En el cercano Palacio de Nevares —una finca histórica de siete hectáreas—, la familia plantó viñedos entre 2017 y 2018, experimentando con variedades como Albarín, Albariño, Gewürztraminer, Riesling y Mencía. Además, desarrollan producciones propias de sidra, acercando la iniciativa a una interpretación contemporánea del paisaje agrario asturiano.

El palacio conserva elementos renacentistas y barrocos y mantiene usos religiosos y festivos de larga tradición: su antigua capilla es hoy la iglesia parroquial de San Antonio de Nevares, ligada a ceremonias y celebraciones locales que recuerdan el arraigo histórico del lugar.

Desde el punto de vista turístico y económico, la iniciativa representa una diversificación de la oferta en Asturias: atrae a un público que busca exclusividad sin renunciar a la autenticidad rural, genera ocupación estacional y dinamiza actividades complementarias como la enología, la restauración y el patrimonio.

Qué conviene saber antes de ir

A modo de resumen práctico:

  • Ideal para: viajeros que combinan interés por el arte, la gastronomía y la naturaleza.
  • Mejor época: verano para mayor afluencia internacional; temporada baja mantiene clientela nacional.
  • Accesos: carretera desde la A-8 y enlaces locales hacia el valle del Sueve y Parres.
  • Servicios clave: restaurante panorámico abierto también al público general; centro wellness y actividades en finca.

La transformación de una aldea en un refugio de lujo plantea preguntas sobre el equilibrio entre conservación rural y turismo de alto poder adquisitivo. En este caso, la apuesta de un grupo con vínculos familiares entre México y Asturias intenta crear sinergias entre patrimonio, gastronomía y paisaje sin ocultar su vocación comercial: atraer a turistas que buscan experiencias exclusivas en entornos naturales.

Contacto y ubicación: Puebloastur Eco Resort Hotel & Wellness, Cofiño (Parres), Asturias. Teléfono disponible para reservas y consultas.

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