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Una fotografía desde el espacio de un fiordo del Ártico canadiense se viralizó por un detalle llamativo: un círculo oscuro sobre el agua que parecía un “agujero”. La explicación, sin embargo, es estrictamente física y revela cómo el deshielo veraniego altera paisajes y procesos marinos.
Un fiordo conectado con el océano Ártico
La toma corresponde a Cañon Fiord, en la isla de Ellesmere, dentro del archipiélago ártico canadiense, a unos 115 kilómetros al sureste de la estación científica de Eureka. Las aguas del fiordo desembocan en Nansen Sound y, por extensión, en el océano Ártico.
La imagen fue obtenida el 9 de agosto de 2022 por el sensor Landsat 8 OLI (Operational Land Imager), un instrumento que registra bandas del visible y del infrarrojo cercano y ofrece detalles ambientales con resoluciones de decenas de metros, útiles para seguir cambios en hielo, agua y sedimentos.
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No es un “agujero”: es un remolino marcado por hielo y sedimentos
El anillo oscuro detectado desde el espacio corresponde a un **remolino oceánico** —un giro de las corrientes marinas que se forma cuando el agua encuentra obstáculos, cambia de densidad o se cruza con otras masas de agua— y que aquí queda enfatizado por placas de hielo fragmentadas y partículas en suspensión.
Durante gran parte del año este sector permanece cubierto por hielo marino, a veces de hasta dos metros de espesor, lo que limita la mezcla por viento y mantiene el agua relativamente clara. En los meses cálidos, el hielo se rompe y se desplaza; el movimiento circular del agua arrastra y concentra bloques de hielo y sedimento, dibujando desde arriba la figura que captó el satélite.
El color turquesa: polvo de glaciar en suspensión
La franja verdosa que rodea parte del remolino procede de la llamada harina glaciar, un material muy fino resultado del desgaste de la roca por el hielo. Ese polvo de tamaño limo o arcilla tiñe el agua, dándole un aspecto lechoso o turquesa similar al que se observa en ríos de montaña durante el deshielo.
Centros especializados en criósfera describen la harina glaciar como partículas liberadas por corrientes de deshielo que transportan minerales hacia fiordos y bahías, donde quedan visibles cuando se concentran en corrientes circulares.
Pequeñas partículas, grandes consecuencias
Esas partículas no son solo un detalle estético: contienen nutrientes, entre ellos hierro soluble, que pueden fertilizar la columna de agua. El hierro es un limitante para el crecimiento del fitoplancton, y cuando aumenta su disponibilidad se puede registrar un pico en la productividad primaria, con efectos en toda la red trófica —peces, aves y mamíferos marinos incluidos.
Así, un remolino que parece una curiosidad visual desde el espacio puede ser, en realidad, un punto de entrada de nutrientes que modifica la biología local durante semanas o meses.
El deshielo y la evidencia en imágenes satelitales
En la escena también se aprecia hielo procedente del casquete Agassiz, uno de los grandes mantos de la isla. El volumen de agua de deshielo y la carga de sedimentos dependen de cuánto se derriten esos hielos y de cómo circula el agua en verano.
Investigaciones científicas confirman que la pérdida de masa en el archipiélago ártico canadiense no es trivial: un estudio publicado en Nature (resumido en PubMed) estimó una pérdida media anual de 61 ± 7 gigatoneladas entre 2004 y 2009, que aportó aproximadamente 0,17 ± 0,02 milímetros por año al aumento del nivel del mar. A escala global, análisis sobre glaciares (excluyendo Groenlandia y la Antártida) cifraron pérdidas promedio de alrededor de 199 ± 32 gigatoneladas por año entre 2002 y 2016, con un aumento acumulado del nivel del mar asociado al periodo.
- Observación remota útil: los sensores satelitales permiten monitorizar zonas inaccesibles y detectar cambios rápidos en hielo, corrientes y sedimentos.
- Implicaciones ecológicas: el pulso de nutrientes desde el deshielo puede estimular la vida marina, pero su efecto es local y temporal.
- Contexto climático: el mismo proceso que suministra nutrientes también es señal de pérdida de hielo a escala regional y contribuye al aumento del nivel del mar.
En síntesis: no se abrió un vacío en el mar, sino que quedó visible un proceso oceánico natural amplificado por el deshielo. La instantánea es, a la vez, una demostración de la capacidad de observación satelital y una ventana a los cambios acelerados en el Ártico.
Las imágenes y el análisis completo fueron publicados por la NASA.












