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El exdirector adjunto operativo de la Policía Nacional, José Ángel González, puso en duda este miércoles la versión de la mujer que le acusa de una presunta agresión sexual, alegando contradicciones durante su declaración. La vista ante el Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº8 de Madrid reaviva el debate sobre la credibilidad de las partes y las posibles repercusiones profesionales y personales para el investigado.
La defensa apunta errores y contradicciones
En un escrito al que tuvo acceso la prensa, la defensa de González sostiene que la denunciante admitió en sede judicial que entró voluntariamente en el domicilio del exalto cargo para esclarecer presuntas infidelidades, y que permaneció en la casa pese a su incomodidad porque esperaba obtener explicaciones.
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Según el relato aportado por la defensa, la mujer se despidió de forma relajada al marcharse; ese detalle, junto a otras conductas que la defensa califica de afectuosas y reiterativas —pedir explicaciones, exigir atención y no abandonar el lugar pese a las supuestas molestias—, se presentan como elementos supuestamente incompatibles con la idea de una agresión inmediata.
Desde su letrada, la acusación ha sido tildada por el exmandó como una maniobra motivada por ambiciones profesionales y personales; él niega haber cometido el delito y reclama que la investigación sirva para probar su inocencia.
La parte denunciante mantiene su versión
Por su parte, la mujer ratificó la querella en una comparecencia que su abogado describió como «dura y difícil», en la que, según su defensa, respondió a todas las preguntas y aportó detalles que sostienen su relato de los hechos.
El representante de la denunciante también criticó la actuación del investigado ante el juez, calificándola de evasiva y acusándole de no responder a cuestiones clave; a su juicio, la consistencia del testimonio de su clienta refuerza la acusación.
Lo que se debatió ante el juez
- Posición de la defensa: la denunciante acudió y permaneció en el domicilio por su propia voluntad, pidió explicaciones y se despidió de forma afectuosa; por tanto, habría contradicciones en su versión.
- Posición de la acusación: la mujer mantuvo la denuncia, describió los hechos y contestó a las preguntas del tribunal, aportando elementos que, según su letrado, acreditan la veracidad de su relato.
- Situación procesal: el asunto sigue en fase de instrucción en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº8 de Madrid y no existe aún resolución judicial sobre la responsabilidad penal.
La defensa pidió además que se aperciba a la denunciante para que evite realizar manifestaciones públicas que puedan influir o distorsionar el proceso en curso.
González, por su parte, ha declarado públicamente que la querella le ha afectado en lo personal y profesional y que acudió al juzgado para demostrar su versión. La causa continúa su tramitación y, por ahora, las versiones de acusación y defensa siguen enfrentadas ante el magistrado.
El caso plantea preguntas sobre cómo valorar elementos como la conducta posterior a los hechos o la actitud en un contexto conflictivo: serán precisos los próximos movimientos judiciales para clarificar las pruebas y determinar responsabilidades.












