En los actos del 50º aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática en los campamentos de Tinduf, el Frente Polisario urgió a España a reconsiderar su giro diplomático y recordar que existen resoluciones y fallos judiciales que respaldan el derecho del pueblo saharaui. La disputa, dicen sus líderes, no es solo simbólica: tiene consecuencias prácticas para la soberanía, la gestión del territorio y las relaciones con Marruecos.
En un encuentro con periodistas españoles, Mohamed Yeslem Beissat, responsable de Exteriores y jefe negociador del Polisario, calificó como un «error grave» el respaldo del Gobierno español a la propuesta de autonomía presentada por Rabat en 2007, y pidió que Madrid reconsidere esa postura.
Beissat subrayó que la autonomía no puede presentarse como la única alternativa sobre la mesa; para los saharauis debe existir la posibilidad de elegir otras opciones, incluida la independencia. Según su análisis, los vínculos entre ambos pueblos —históricos y sociales— seguirán vigentes más allá de los cambios políticos temporales en Madrid.
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Enfatizó además la importancia de los pronunciamientos jurídicos: recordó que hay resoluciones parlamentarias y autos judiciales que sitúan a España en un papel con responsabilidades —y que, a su juicio, las autoridades «no pueden obviar» esos dictámenes.
Responsabilidad histórica y desafíos concretos
El Polisario insiste en que, aunque Rabat controla la mayor parte del territorio saharaui, existen elementos prácticos que conectan el Sáhara Occidental con España. Uno de ellos es la gestión del espacio aéreo, actualmente dependiente de las Islas Canarias, una situación que Marruecos ha mostrado interés en modificar.
Beissat también aludió a la reconciliación diplomática de abril de 2022 entre Madrid y Rabat, cuando España reencauzó sus relaciones con Marruecos y reconoció el plan de autonomía marroquí. Ese giro, según el líder saharaui, contrasta con las demandas de retroceso aprobadas por el Congreso y el Senado españoles y con el respaldo popular que han mostrado diversas delegaciones llegadas a Tinduf.
En el plano jurídico, el Polisario reclama respeto por fallos que afectan la explotación de recursos y el marco de la descolonización. A nivel europeo, el Tribunal de Justicia de la UE ha invalidado acuerdos con Marruecos que incluían al Sáhara Occidental sin contar con la participación de sus representantes, y en España la Audiencia Nacional llegó a afirmar que el país mantiene obligaciones como potencia administradora de iure hasta que concluya el proceso de descolonización.
- Posición del Polisario: rechazo al único recurso de la autonomía y demanda de opciones, incluida la autodeterminación.
- Situación sobre el terreno: Marruecos controla aproximadamente el 80% del territorio; el Polisario el 20% restante.
- Implicaciones legales: fallos nacionales y europeos que cuestionan acuerdos bilaterales que no incluyen a representantes saharauis.
- Asuntos prácticos: gestión del espacio aéreo desde Canarias y la potencial revisión de esa prerrogativa.
Los interlocutores saharauis aseguran mantener contactos con formaciones políticas españolas a distintos niveles, y denuncian que solo una fracción del actual Ejecutivo representa una postura menos receptiva a su causa. Aun así, Beissat defendió que existen relaciones institucionales con representantes autonómicos y municipales de diferentes partidos.
Para el Polisario, la cuestión no es un conflicto bilateral entre Madrid y Rabat sino un asunto de derecho internacional y de derechos colectivos; por ello reclaman que cualquier actuación se ajuste a la legalidad española, europea e internacional. Advierten que las decisiones sobre el Sáhara tendrán efectos duraderos en las relaciones regionales y en la estabilidad del Magreb.
En los próximos meses, la atención se mantendrá en si el Ejecutivo español responde a las peticiones de las cámaras, cómo evoluciona el diálogo con Marruecos sobre temas como el espacio aéreo y si los tribunales y órganos europeos siguen marcando límites en la explotación de recursos y en el reconocimiento de la voz saharaui.












