La carreta con el Santo niño ya camina hacia los Pinos donde será honrado en su ermita del Cuco
Amanece serena la mañana, los primeros rayos de sol bajan poco a poco por la torre y un sonido antiguo de gaita se une al trinar de las golondrinas que el estruendo de un cohete han echado a volar despavoridas al fresco aire de la mañana. El Cabecillo, se tiñe de colores como de flores que los volantes imitan, haciendo de la cuesta un jardín temprano. Entre sonrisas, recuerdos, añoranzas y esperanzas sale la comitiva al encuentro de su Santo.
En la Iglesia, a la puerta espera un engalanado carro, el engarce perfecto que llevará entre flores al Niño hasta su Cuco. Dentro ya, los hermanos gozosos en el amor a Pancracio lo suben en un abrazo y aunque está todo el año junto a Ella lo acercan a despedirse de la que es Madre de Valverde. Las campanas repican a Gloria, el estruendo de los cohetes y las palmas a compás que no cejarán hasta su regreso, los vivas y las peticiones de buen camino forman una estampa plástica y sonora, bellísima, que recorre como un rio de alegría y devoción las calles de nuestro, de Su Valverde, porque ya Valverde es su pueblo, el pueblo de San Pancracio.
¡Viva San Pancracio!
¡Viva su hermano Mayor!
Y que viva “to” su acompañamiento…….

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