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Alauda Ruiz de Azúa se convirtió en la protagonista de la noche en los Premios Goya: su filme Los Domingos recogió varios galardones, incluida la estatuilla a Mejor Dirección y Mejor Guion Original. Tras la ceremonia, la cineasta expresó su deseo de que la película llegue a públicos inesperados, desde el pontífice que visitará España en junio hasta el fenómeno musical que actúa esas mismas fechas.
Un premio que abre conversación
La directora celebró los reconocimientos pero subrayó que el verdadero logro es haber puesto en marcha una discusión incómoda pero necesaria. Según Ruiz de Azúa, si una película provoca un debate en la promoción y entre el público, es natural que ese debate resulte, en ocasiones, incómodo.
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La película obtuvo, en total, cinco premios Goya, un respaldo de la Academia que la realizadora agradeció expresamente al valorar el carácter «adulto y reflexivo» del largometraje.
¿Al papa y a Bad Bunny?
La directora comentó públicamente su anhelo de que Los Domingos llegue tanto al pontífice —el viaje oficial a España está programado del 6 al 12 de junio— como a Bad Bunny, cuyo tour coincidirá en fechas con la visita papal, según indicó la productora Marisa Fernández.
En una curiosa nota sobre la génesis del guion, Ruiz de Azúa contó que la versión inicial del libreto empezaba con una frase de Bad Bunny —»Dios está en nuestros corazones»—, aunque finalmente optó por abrir con una línea tomada de la Bizarrap Session de Quevedo: «el sábado teteo, el domingo misa». La productora, en tono irónico, añadió que Benito conoce la película.
- Premios claves: Mejor Dirección y Mejor Guion Original, entre otros.
- Fechas relevantes: Visita del pontífice a España, 6-12 de junio; gira de Bad Bunny en fechas similares.
- Cambio en el guion: inicio previsto con una frase de Bad Bunny sustituido por la línea de Quevedo/Bizarrap.
- Recepción internacional: estreno reciente en Francia, donde se observa un debate parecido.
La directora detalló que las reacciones varían notablemente según la edad del público: quienes superan los 40 suelen interpretar la película desde una óptica más religiosa, mientras que audiencias más jóvenes abordan la obra como una reflexión sobre la libertad individual y los recursos metafóricos de la narrativa.
Ese mismo patrón de discusión, señaló Ruiz de Azúa, se ha repetido tras el estreno en Francia hace un par de semanas, lo que sugiere que las preguntas que plantea la película trascienden el contexto español.
La película, y la conversación que la acompaña, plantea tensiones sobre fe, costumbre y autonomía personal que seguirán presentes ahora que ha alcanzado mayor visibilidad. Para la directora, el reto y la recompensa están en que el público —desde sectores conservadores hasta seguidores de la cultura pop— se implique en ese debate.












