Ciclistas encuentran cuatro rutas malagueñas para amar el ciclismo

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Málaga no se limita a sus playas: su interior es un terreno ideal para recorrer en bici, ya sea de carretera o en versión eléctrica. Estas cuatro rutas seleccionadas combinan carreteras tranquilas, ascensos exigentes y paisajes que han recuperado verdor tras las últimas lluvias —motivos suficientes para planear la próxima salida ahora mismo.

Fuente de la Reina – Santo Pitar – Castillo Gibralfaro

Por buen asfalto y tráfico moderado, la ascensión al Puerto del León (junto a la Fuente de la Reina) se ha convertido en un clásico local. La carretera recorre los límites del Parque Natural Montes de Málaga y corona en torno a 900 metros de altitud tras 16 km de subida.

Quien pedalea esas pendientes con frecuencia recomienda detenerse en la venta de la zona para recuperar fuerzas: platos contundentes de la sierra y productos locales hacen la pausa casi obligatoria. Si buscas desafiarte más, un desvío hacia Santo Pitar —con rampas exigentes— compensa con panorámicas sobre los pueblos blancos y la cadena de Tejeda, Alhama y Almijara, donde destaca la silueta de La Maroma.

El descenso devuelve a la costa oriental de la capital: Pedregalejo y El Palo son tramos para rodar más relajado antes de encarar la última subida al Castillo de Gibralfaro desde El Limonar. La recompensa sonora y visual al llegar arriba —ciudad, puerto y museos— hace que la fatiga merezca la pena.

Málaga – Cómpeta – Málaga

La Axarquía, conocida por su entramado de pueblos encalados y cultivos en terrazas, ofrece una ruta larga pero muy variada: tramos llanos junto al mar, 30 km iniciales que discurren paralelos a la costa y una etapa montañosa de 17 km hasta Cómpeta.

El ascenso desde Algarrobo Costa pide ritmo constante; la recompensa aguarda en sus plazas y bares donde la gastronomía local recupera energía. El tramo interior atraviesa Canillas de Albaida, Árchez y Arenas —donde hay arte mural en la iglesia de Santa Catalina— antes del regreso por Vélez-Málaga y la franja litoral.

Atención al viento: de levante es aliado en la vuelta; de poniente convertirá el regreso en una prueba más dura.

Pantano de El Chorro

El entorno del embalse de El Chorro concentra naturaleza, historia y carreteras con poco tráfico, lo que lo convierte en una opción segura para salidas en grupo o escapadas de un día. Puntos de interés cercanos incluyen restos históricos como Bobastro y el famoso Caminito del Rey.

Partiendo desde Pizarra —base frecuente para ciclistas visitando la zona— la ruta toma la A-343 hacia Álora y sigue por la A-7078 hasta Carratraca, con panorámicas que pasan entre viaductos del AVE. Después se llega a Ardales y se bordea una sucesión de embalses que esta primavera muestran niveles altos tras las lluvias.

El Desfiladero de los Gaitanes y la pasarela del Caminito son el broche visual. Para quienes prefieran alargar la estancia, en El Chorro hay opciones de restauración con sala panorámica y alojamiento que permiten descansar antes de volver en tren o completar los últimos kilómetros hacia Pizarra.

El Torcal de Antequera

Subir al Torcal es adentrarse en un paisaje kárstico único: formaciones rocosas que emergieron hace millones de años y hoy dibujan un laberinto natural a más de 1.300 metros. La subida desde Antequera ofrece una carretera tranquila y un encadenado de paisajes agrícolas que cambia según se gana altitud.

Para quienes partan desde Málaga capital, la ruta suma carácter: paso por Almogía y Villanueva de la Concepción antes de los tramos duros, con rampas que pueden alcanzar el 12–14% y tramos de firme exigente. La meta del centro de interpretación y su mirador dan una vista amplia del sur provincial y del litoral al fondo.

El descenso puede llevar de nuevo hacia Villanueva o trazar la ruta de regreso por la A-7075 —conocida por sus «siete revueltas»— hasta enlazar con el valle del río Campanillas y afrontar los últimos repechos hacia Málaga.

  • Consejos prácticos:

    • Elige asistencia eléctrica si quieres alargar la jornada o domar fuertes pendientes.
    • Revisa el estado del asfalto y la previsión de viento antes de salir: el litoral puede condicionar mucho la dificultad.
    • Busca paradas en ventas o restaurantes locales para recuperar calorías y conocer la gastronomía de cada zona.

Estas cuatro alternativas muestran por qué la provincia de Málaga es un destino cada vez más demandado por ciclistas: variedad de terrenos, carreteras habitualmente despejadas y una oferta cultural y gastronómica que convierte cada ruta en una experiencia completa. Con la primavera reciente, los paisajes están especialmente vistosos: ahora es un buen momento para planear la próxima escapada en dos ruedas.

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