BACH O EL ARTE DE REUTILIZAR LA MÚSICA
“En las grandes adversidades toda alma noble aprende a conocerse mejor.” (F. Schiller)Seguramente, nada tendrá que ver la buena música con las estaciones climáticas, pero no dejo de sorprenderme por el constatado hecho, año tras año, que cuando llega el otoño mis preferencias musicales se inclinan descaradamente por Bach.
Este año, para no cambiar el chip, me ha vuelto a ocurrir lo mismo y aquí me veo, “enganchado”, como no! a una delicia musical de las muchas que tuvo a bien componer este gran genio.
Se trata, esta vez, de su Oratorio de Pascua (BWV 249). Únicamente su adagio es lo yo conocía de la obra y puede que sea su sublime belleza la que me haya llevado a su integro conocimiento.
Según los estudiosos, esta obra tiene sus orígenes en una cantata secular (cantata del pastor) que parece ser que se perdió. Y, deben ser ciertos estos orígenes a juzgar: por el protagonismo que su autor concede a flautas y oboes (instrumentos estos muy pastoriles) y por el carácter tan alegre y festivo de la partitura.
Aquí Bach nos evidencia su gran capacidad y maestría para reutilizar la música y convertir lo profano en sacro, se le cambia el texto y se le añaden recitativos y lista como cantata para fines religiosos: el arte de hacer divino lo humano. Luego, se vuelve a invertir lo hecho y se utiliza otra vez como canto profano en esta ocasión para un regalo de cumpleaños: el arte de hacer humano lo divino, y, todo esto, antes de que definitivamente fuese el Oratorio de Pascua como ahora lo conocemos.
La plantilla instrumental y vocal para el caso es la siguiente: 3 trompetas, 2 oboes, 1 oboe de amor, 1 flauta travesera, 2 flautas dulces, 1 fagot, violines I y II, violas, chelos, bajo continuo y timbales. Voces solistas: Tenor, Bajo, Soprano y Mezzo. El coro es mixto.
La obra se compone de once maravillosos números, casi todos con aire muy festivo (celebrando la resurrección de Jesus) y de los que personalmente, destaco las partes confiadas a los solos del viento madera: oboe para el adagio, flauta travesera para el aria de la soprano, dos flautas dulces para el aria del tenor y oboe de amor para el aria de la mezzo-soprano; la duración temporal es de 45 minutos aproximadamente.
Puede que jamás encuentre explicación a este mi deseo otoñal-anual de reencuentro con el maestro Bach pero en absoluto me preocupa dada la enorme felicidad que su goce me procura. Me gustaría culminar este “enganche” con el Oratorio de Pascua asistiendo en directo a una interpretación y puede que el año próximo se cumplan mis deseos; si así fuese, no me importaría contarlo.
En YouTube hay suficiente material grabado para disfrutar con esta propuesta; en caso de aceptarla, no se arrepentirán!
La vida de Bach contiene innumerables adversidades y de gran calado además y en estas situaciones es cuando el maestro sacaba lo mejor de sí mismo por ello y al principio, Schiller me ha parecido con su frase la mejor introducción.
José Manuel Macias Romero.







