LA VERTIGINOSA CARRERA PROFESIONAL DE ANDRIS NELSONS
“La perseverancia es una de las llaves indispensables para abrir las puertas del éxito” (Anònimo)
Nos cuenta Norman Lebrecht en su ameno libro “El mito del maestro” (Acento editorial) que entre las obligaciones de Gustav Mahler en su primer contrato estival como director de orquesta, figuraba la de sacar de paseo a los niños del gerente de la ópera. Esta lamentable anécdota histórica, pone de manifiesto el abuso de poder ejercido por quienes, sin aportar nada al arte, viven de él. Por tanto, en aquella época (finales de 1.800) aprender a dirigir no era un proceso agradable y gratificante para los que sentían esta llamada.
Hoy, las cosas han cambiado algo en esta desconocida parcela aunque, a pesar de los años transcurridos ( casi 200) siguen existiendo algunas servidumbres ancestrales que sufren, de forma especial, aquellos alumnos o aspirantes que por las razones que sean no consiguen matrículas en las más calificadas universidades de música en las que obtener su titulación viéndose obligados a tener que acceder a los caprichos, algunos denigrantes, de sus mentores-profesores si es que los encuentran que no es tarea fácil.
La nueva élite mundial de la dirección de orquesta vigente, tiene en Andris Nelsons (Riga-Letonia-1.978) a uno de sus más destacados representantes. Procedente de una familia con tradición musical comenzó ejerciendo de segundo trompeta en la Orquesta de la Ópera Nacional de Letonia. Haber sido segundo trompeta de una orquesta que, siendo benévolos, pudiéramos tildar de “normalita” y haber alcanzado con posterioridad el status que hoy tiene Andris como director de orquesta, saca los colores a un buen ramillete de críticos que, no sé por qué, tratan de “cargarse” a aquellos directores que antes de serlos, bebieron y sufrieron detrás de los atriles de una orquesta sinfónica por mucha excelencia que ésta pueda tener. Deseo que este caso de Andris, no exclusivo en la profesión, los tenga con la boca cerrada para algún tiempo, o que el mismo les obligue a reflexionar sobre el asunto con más seriedad y justicia a la hora de emitir dictámenes públicos en forma de críticas.
Comencé mi inacabado seguimiento a Nelsons, en los primeros días de 2.011 cuando por la fecha dirigía a la Royal Concertgebouw Orchestra en el Festival de Lucerna (concierto televisado en directo por la cadena ARTE con obras en el programa de Wagner, Strauss y Shostakovich), existe soporte en formato DVD editado por UNITEL CLASSICA del referido evento musical por si a alguien le interesa adquirirlo.
Y, la verdad que me enganchó su trabajo artístico teniendo en cuenta la excelencia de la orquesta que tenía por delante así como lo sugerente del programa que se prestaba al lucimiento.

Desde mi personal subjetivismo musical, me pareció un tanto exagerada la gesticulación que irradiaba a los maravillosos músicos que tenía delante, esta gesticulación puso, en ocasiones de manifiesto, la impronta de su maestro el también letón Maris Jansons, esto no lo veo como algo negativo ya que todos los alumnos (de la materia que sea), tienen algo de sus profesores; lógico resultado de un proceso educativo que en ocasiones lleva bastante tiempo a profesores y alumnos.
No es mi intención cansarles con el detalle pormenorizado de todos los premios y distinciones que en un corto espacio de tiempo ha obtenido Andris por diferentes lugares del mundo; esto pueden encontrarlo, los más interesados, acudiendo a la Wikipedia o simplemente entrando en su página web; pero sí dejar constancia de que este joven director al día de la fecha, es solicitado para dirigir las mejores orquestas del planeta: Filarmónica de Berlín, Filarmónica de Viena, Royal Concertgebouw, Festival de Lucerna, Sinfónica de Boston (actualmente director titular), et., etc., diríamos que su agenda no da para más: ni en calidad ni en cantidad año tras año.
Con el fin de hacer lo más generalizable posible las conclusiones que el seguimiento a este personaje me está proporcionando y que deseo anunciarles, he tenido a bien requerir amistosamente las opiniones de tres profesionales muy ligados a su trabajo y juntos podemos afirmar lo siguiente:
Hablamos de un joven artista que ama profundamente a la música; de una generosidad absoluta en lo musical con sus colegas de atriles (sabe dar libertad de expresión y confianza al músico); con una humildad en su trato impropia de los “divos” actuales; posee una gran dosis de talento, expresivo en los gestos y muy carismático.
Puede que el éxito le haya abordado a muy temprana edad, impidiéndole la cantidad y calidad de compromisos actuales ejercer un trabajo más intenso de profundización y madurez musical que resulta imprescindible para seguir una línea de avance profesional; esto último, si no se corrige, podría en un futuro inmediato abocar en un estancamiento artístico que nadie le deseamos; si en breve y como consecuencia de su madurez, controla su en ocasiones desmesurada amplitud gestual ( para mi humilde opinión válida únicamente para contentar a aficionados de poca solvencia), podemos hablar de uno de los más importantes directores del siglo XXI.
Finalizo retomando a Lebrecht quien auguraba no hace mucho un panorama muy triste para la dirección orquestal a causa de las últimas muertes y el envejecimiento. Pues, Sr. Lebrecht, aquí tiene Ud.,: Nelsons, Dudamel, Petrenko, Sokiev, Thielemann, Daniel Gatti, Daniel Harding, etc., por citar algunos más los que de seguro van a llegar. Le parece poco esto más lo que viene de camino?.
Primavera 2.016
Josè Mel. Macias Romero.







